lunes, 11 de agosto de 2014

Presentación del libro Memoria Fotográfica de un Siglo.


Cartel que anuncia la presentación, dentro de los actos de la Semana Cultural.
La iglesia, momentos antes del comienzo de los actos.
El pasado viernes día 8 de Agosto, a las 20 horas y en el interior de la Iglesia se presentó en Joarilla de las Matas el libro titulado Memoria Fotográfica de un Siglo, que recoge imágenes de la forma de ser, vivir y convivir en el pueblo en épocas pasadas. Así lo demuestran los distintos capítulos o apartados de que consta: El pueblo: arquitectura y urbanismo, escuela, gentes, oficios y trabajos, fiestas, juegos y diversiones, comedias y representaciones religiosas y algunos acontecimientos destacados a lo largo de los años. Hay también un apartado con varias imágenes de San Miguel de Montañán y Valdespino Vaca, pueblos vecinos y amigos, casi hermanos, que forman parte del mismo Ayuntamiento.
Los autores del libro, o en este caso, quienes se han encargado de su preparación y edición han sido Luis Miguel Bajo y Mª Sol de Castro, que han contado también con mi colaboración y la de este blog El Trébano de Joarilla. Y también con la mayor parte de vecinos del pueblo, más de 80 personas, que de modo altruista han cedido las fotos de que disponían para hacer posible la publicación.  
Tras unas breves palabras, como introducción al acto, de Valentina, Presidenta de la Asociación Santo Tomás y del Sr. Alcalde del Ayuntamiento D. Santiago García, con la iglesia llena de gente, incluso hasta el mismo coro, intervine yo, en primer lugar, como autor de gran parte de los textos y comentarios a los distintos capítulos. El silencio y la atención prestada en todo momento por las asistentes era señal evidente del interés por el tema, y también las ganas que tenían de hojear y ver el libro.
Valentina se dirige a todos los asistentes...
También el Sr. Alcalde les dirige unas palabras.
Imágenes de la iglesia con lleno total, hasta el coro.
La presentación del libro corrió a mi cargo...
Y los aplausos me mostraron sus ganas de tenerlo,  y ver las fotografías.
Seguidamente Mª Sol de Castro explicó el procedimiento seguido para conseguir las fotografías, de lo cual se encargó ella principalmente, así como de su escaneado y de hacer en algunas de ellas los retoques necesarios.
  Sol, hija de mi querido y añorado primo Pepe, y de Carmina, que destaca también por sus atenciones, es conocida y querida por todos los joarillenses, de dentro y de fuera del pueblo, y lo será aún mucho más después de este trabajo. Y es que llevaba ya mucho tiempo detrás de algunos vecinos y amigos con la búsqueda de estas imágenes del pasado del Joarilla. Pero la cosa ha salido bien y ella se siente orgullosa y satisfecha de ello, y además muy contenta.

Mª Sol dice que el libro es de todos, pues todos han colaborado con fotografías.
Y que ella ha disfrutado con su trabajo de selección y escaneo de las fotos.
Finalmente tomó la palabra Luis Miguel para mostrar, a los presentes, a través de una pantalla, el resultado final del libro, cómo estaba editado y muchas de las más de 500 imágenes, que se publican en él. Y lo hizo recorriendo los distintos capítulos de que consta. Durante el tiempo de su intervención no faltó entre los asistentes, ni el murmullo, ni los comentarios y admiración ante lo que veían. Y tampoco las ganas de disponer de un ejemplar.
A Luis Miguel, un todo terreno en el saber y en el hacer, ya lo conocen bien sus paisanos y amigos del pueblo, pues es el autor de la única, aunque breve, Historia de Joarilla, que hace años publicó en DVD.  
Luis Miguel se sirvió de la pantalla para explicar el contenido del libro...
...Deteniéndose en algunas de las  imágenes más antiguas y llamativas.
Al finalizar la intervención de Luis Miguel, Tina, la presidenta de la Asociación Cultural Santo Tomás, promotora de la edición del libro, hizo entrega a los autores de una placa-recuerdo de este acto, dentro de los demás programados por la Asociación para este año en su XVI Semana Cultural. 
Los autores de la edición recibieron una placa como recuerdo del acto.
Y, aprovechando su presencia en el acto, Tina entregó también a la profesora Elena Hidalgo Muñoz una bonita cesta de flores, en agradecimiento, y por haber acompañado y explicado los distintos monumentos artísticos de su ciudad, Benavente, a las mujeres de Joarilla que, en el mes de marzo y en el día de la mujer trabajadora, realizaron una visita a la misma, después de estar con anterioridad en Villafáfila. 
Elena con la cesta de flores, obsequio de las mujeres de Joarilla.
Los intensos y generalizados aplausos que se produjeron al final del acto fueron señal evidente del agrado y satisfacción mostrada por todos los asistentes, muchos de los cuales, si no todos, compraron su libro y se acercaron a la mesa, en la que se encontraban sus autores, para que se los firmasen o dedicasen. 

Mª Sol, Luis Miguel y yo mismo firmando y dedicando libros....
...Pues fueron muchos los vecinos y forasteros que lo compraron.

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Fotografías que acompañan al texto: Roxana Pérez Hidalgo.

sábado, 2 de agosto de 2014

El Caño de Joarilla.-2



En el año 2010, al poco tiempo de comenzar con mi blog El Trébano de Joarilla, escribí sobre el Caño. Pero en aquella ocasión no disponía más que de una imagen, como se puede ver en la entrada. Sin embargo, ahora, con motivo de la preparación y publicación del libro de fotos antiguas de Joarilla, han aparecido muchas más, cedidas, como todas las demás, por personas del pueblo. Por esta razón he creído conveniente recordar de nuevo al Caño y las vivencias en torno al mismo.
Rafael Mencía, a la izquierda, aobre un poyo del Caño.
Los poyos del Caño.
Acacias junto al Caño. Al fondo la farmacia.
Jugando a la pita cerca del Caño.
El Caño reformado y ya sin poyos.
Al encontrarse en la Plaza Mayor y Calle Mayor, casi todos pasaban por este lugar y eran muchos los que probaban su agua y refrescaban durante un rato a la sombra de las acacias. Y cerca de él se jugaba a la pita, a la chana o algún otro juego que no requería un gran espacio.
Y al Caño desde por la mañana temprano acudían las mujeres, más que los hombres, para llenar los recipientes de agua y llevarlos a las casas: cántaros, cántaras, calderos, botijos, etc.
Carmina con el caldero y el botijo a por agua al Caño.
Todos, sobre todo las personas mayores, recordamos el gran servicio que prestaba el Caño y durante muchos años. Pero el paso de los años, la disminución del manantial y el abandono del mismo, acabaron con él. Ahora contamos con unas imágenes que lo recuerdan y que nos sirven de testimonio del pasado de este lugar y de un aspecto más de  la vida en el pueblo. 
Como estas se podrán ver en el libro, muchas más fotografías, reflejo de la vida de un pueblo como Joarilla en el pasado.

sábado, 19 de julio de 2014

Rincón de Suintila: Juego y Tertulia.



Jugando a las cartas en el Rincón de Suintila y Anastasia. Década de 1940.
En Joarilla, los domingos y días festivos, después de la comida, los hombres generalmente se acercaban hasta el bar El Pollo, que era el único que existía antiguamente, para tomar su café y, si cuadraba, la copa, y jugar la partida. Era normal decir “me voy al bar a jugar la partida”, que solía ser de cartas o dominó.
Las mujeres, sin embargo, se quedaban en casa y hasta pasada la tarde apenas salían de ella. Y, cuando salían, las jóvenes se divertían a su modo. Pero las mayores, viudas o no viudas, todas de luto casi siempre, pasaban gran parte de la tarde, de dichos días, en la calle, sentadas en torno a una mesa, jugando  a las cartas, y al mismo tiempo charlando sobre lo sucedido, o que pudiera suceder en el pueblo o fuera de él. Las noticias se propagaban a través de vendedores, compradores, o personas que viajaban por los pueblos cercanos.
Lo hacían en lugares especiales de algunas calles, más o menos protegidos, que ofreciesen abrigada en invierno y sombra en el verano: solanas, rincones, portalones, etc. En este caso las madres y abuelas está jugando a las cartas en el lugar que todos conocíamos y llamábamos Rincón de Suintila, y también de Anastasia, pues las viviendas de ambas eran las que formaban dicho rincón. Concretamente la puerta y la ventana con rejas que vemos en esta foto eran las de la vivienda de la abuela Anastasia.
Se las ve descansando de sus quehaceres diarios, no sin ocultarnos la misma imagen  alguna de sus penurias pasadas o presentes. Dan la impresión de haber sido mujeres sufridoras, que supieron llevar su vida con esfuerzo y con seriedad y rigor. Por ello también tiene derecho a descansar y jugar a las cartas las tardes de los domingos y días de fiesta.
Hay que destacar la luz y claridad de su rostro y de sus manos, aunque trabajadas, en medio del color negro de los vestidos y el pañuelo de la cabeza que una de ellas lleva. Y hasta el mantel de la mesa es negro.
Respecto al rostro cada una con expresión distinta: sonrisa en María y Suintila; seriedad en Caya, Federica y Obdulia; ausencia, con sufrimiento y dolor, en Críspula y Tertulina. Y la abuela Anastasia que mira hacia abajo, con pequeña sonrisa, como si quisiera pensar o acordarse de algo o de alguien.
Todo esto y más me ha recordado esta imagen, que, junto a muchas más,  aparecerá en el libro de fotos antiguas, que dentro de unos días se presentará en Joarilla.

jueves, 26 de junio de 2014

Salón de baile y Cafe-Bar "El Pollo".



El que dice que “las vivencias de la niñez nunca se olvidan” tiene mucha razón. Puedo dar fe de ello al recordar el salón de baile y el café de mi tío Anastasio, que mucho tiempo después, cambiado, reformado y de otra manera, lo tuvieron, durante muchos años mi recordado primo Pepe y su familia. Y como el utilizar apodos o sobrenombres era lo más normal, y en general admitido en los pueblos, tengo que decir que en este caso se conocía y denominaba café o bar El Pollo. El apodo debía de ser ya cosa heredada, su bisabuelo Eleuterio ya lo tenía. Y, como todo lo heredado, perdura en el tiempo.
En esta ocasión me voy a referir al antiguo café y salón del baile. Será un relato sin apenas imágenes de entonces, pero fácil de recordar, sobre todo para las personas mayores del pueblo.
 
Al fondo de la imagen casa y puerta de entrada  al salón.
1.-El salón se encontraba en la parte baja de un edificio, de tapial y con capacho, como casi todos en aquellos años. Y en la calle mayor, pues hasta allí y algo más larga era la calle. Estaba en donde se inicia el descenso hacia la calle del puente, o también hacia la alameda, dejando a un lado la plaza del Ayuntamiento y los lavaderos.
La puerta de acceso era grande, de las de dos hojas, que además tenía  una pequeña. Al ser agricultores tenía que ser así para sacar los carros y ganados de las cuadras y el corral, cuando se iba al trabajo y meterlos cuando se regresaba a casa.
Ya en el portalón, vemos a la derecha, con el piso de cemento, el salón de baile con dos columnas de madera el centro y bancos corridos pegados a la pared y todo alrededor, también de madera. Por supuesto que el techo era también de madera con vigas de un lado a otro, que se apoyaban en una central de mayor tamaño. El piso que en principio era de tierra, después lo pusieron de cemento, liso y brillante
Los días de baile, sobre todo domingos y festivos, las gente entraba en el local, jóvenes y también no tan jóvenes, principalmente para bailar, pero otros, las personas mayores, se sentaban en los bancos para ver cómo bailaban los demás. Y bailaban o escuchaban lo pasodobles, tangos, y vals, u otras músicas que salían del gran altavoz colgado en una de las paredes del local.
El cable de este altavoz estaba conectado con una gramola, de gran tamaño, instalada en el piso de arriba, una amplia habitación con mesas y sillas, que era como un reservado. Allí en una esquina de la habitación estaba la gramola esperando que alguien se encargase de colocar la punta en el mando, para poder escuchar el disco correspondiente. Por cierto que era necesario cambiar de punta para cada disco de los de entonces. Por eso tenía que haber alguien siempre cerca del lugar, que se encargase de ello.
 A falta de imágenes reales y del mismo lugar, he aquí algunas tomadas de páginas de Internet:
Gramola parecida a la de Joarilla. (traveso.es)
Discos como los utilizados en aquella época. (eldesván de la abuela.com.)
Y en una esquina del mismo salón, sobre una plataforma de madera elevada, se encontraba el organillo, utilizado con frecuencia, sobre todo cuando faltaba la electricidad, que ocurría a menudo. A veces también gustaba a la gente bailar al son y ritmo de este antiguo y típico instrumento.

Organillo con su manivela, muy parecido al de Joarilla.
Se bailaba en el salón dando vueltas a las columnas de madera y a veces a gran velocidad, según el disco y la música o canción de que se tratase. Ocurría cuando se escuchaban pasodobles. Pero había otros muchos temas musicales. Por entonces tenía fama la cumparsita, el tilingo, la raspa, etc.
Lo cierto es que todos se divertían, unos bailando y otros viendo el baile, de pié o sentados en los bancos de madera, que rodeaban la sala. La verdad es que eran muchos los espectadores, que ocupaban el portalón y demás espacios en torno al baile. Hasta los niños, a los que no se les dejaba entrar, merodeaban por allí, entre la gente mayor.
Y si alguno quería tomar alguna bebida tenía que subir a la parte de arriba de la casa en donde se encontraba el café.
2.-  Efectivamente por una escalera de madera se subía al café-bar que ocupaba el espacio o habitaciones que daban a la calle. Las que daban al lado contrario servían y sirvieron durante mucho tiempo de vivienda familiar.
En el café había mesas de madera, unas alargadas y otras más cortas. Pero también las había de mármol con el soporte de hierro, de más valor y antigüedad. En estas se sentía sonar a las fichas del dominó cuando jugaban.

Mesa de marmol con soporte de hierro. (mobiliario.ganga.es).
La barra del bar-café estaba a la entrada, a la derecha, y allí atendían a los clientes que llegaban y que no se sentaban en las mesas. Cafés, mistela, oranges, también cervezas y copas de licores diversos, que estaban en uso por aquellos años.
A falta de frigorífico o nevera se disponía de una bodega en la parte paja de la casa, concretamente en el portalón, a pocos metros de la entrada. Allí estaban al fresco todos los refrescos y demás bebidas que se iban a servir y consumir en el bar. Pero lógicamente había que subirlos de la bodega a la parte de arriba. Esto originaba que los viajes a la bodega fueran muchos, y de modo continuo, durante el tiempo en el que el café-bar estaba abierto. 
En esta tarea ayudábamos todos. Recuerdo, siendo niño,  haber subido y bajado aquella escalera cientos de veces en pocos años. Fueron muchos los oranges, mirindas, gaseosas, y demás refrescos de la época, que pasaron por mis manos de la bodega al café-bar del piso superior.
En el centro de la sala que hacía de café había una estufa de carbón con el tubo del humo saliendo hacia la calle. Durante los fríos días del invierno, por la mañana temprano, encendían la estufa para calentar el local. Los primeros que llegaban se acercaban a ella para entrar en calor, antes de tomar algo o comenzar la partida de cartas o dominó. Con la estufa y el sol que entraba por las ventanas que daban a la calle se mantenía caliente el local, en el que muchos vecinos pasaban la tarde en los días del invierno.
Los domingos y días festivos era algo especial, pues, terminada la misa, era el café la mejor, y casi la única diversión que había, pues, eran muchos los que iban a tomar el vermut, o la mistela, con una tapa de aceitunas, anchoas u otras de las que solían preparar para la ocasión.
Durante muchos años el café-bar El Pollo fue el único existente, de ahí que fuera muy conocido por personas del pueblo y también por forasteros. Y un lugar frecuentado cuando había bodas u otros acontecimientos familiares, además de los domingos y días festivos, en que solía haber baile. Incluso en este local se representaban comedias a cargo de grupos locales o compañías de otros lugares. 

martes, 3 de junio de 2014

Imagen de hoy: La Alcoba.


Un rincón en el Museo etnográfico de Sta Eulalia de Tábara.
En muchas casas antiguas populares existía una habitación para dormir, que se llamaba alcoba. Lo normal era que fuese de pequeño tamaño, aunque a veces en ella hubiese dos camas.
La alcoba no disponía de ventanas, era interior, pero sí tenía una puerta de una o dos hojas que comunicaba con otra habitación, con ventana o balcón, y que servía para su ventilación.
Por supuesto que para acceder a la alcoba había que pasar por dicha habitación, que unas veces era dormitorio y otras no. Podía tratarse de otra estancia de la casa, como la cocina o el comedor.
Conocí en Joarilla algunas casas con alcoba que daba a la cocina, aquella cocina baja, de paja y leña, con palos de manojo, que se preparaba cada día por la mañana, encendiendo el fuego  y colocando el pote del agua caliente. El calor de la cocina podía pasar a la alcoba, en ocasiones sin puerta, pues en su lugar había una cortina de tela. Era una manera de soportar los fríos de las largas noches de invierno. Desde la cocina, caliente por la lumbre del hogar, después de la cena y breve tertulia, juego, o noticias de la radio, quien ya dispusiese del aparato, se pasaba a la alcoba para dormir.
Las camas de la alcoba podían ser de madera o hierro, con más o menos adornos, pero en todo caso daban la sensación de antigüedad. Lo podemos ver en la imagen que publicamos. Se encuentra en el museo etnográfico de Santa Eulalia de Tábara, pueblo de la provincia de Zamora, no lejos de Benavente. Merece la pena hacer una visita a dicho museo y pueblo. Los amigos del patrimonio popular y etnográfico, y de las tradiciones, se verán satisfechos, pues dicho museo les hará recordar muchos momentos y vivencias del pasado.
En la imagen vemos que se trata de una cama de hierro con sus adornos. Sobre la cama un calentador de brasas. En la mesilla de al lado la vacinilla y sobre ella la palmatoria. El rosario y cuadros de santos, santas o vírgenes son la muestra evidente de la religiosidad existente, etc. No olvidemos que se trata de un museo y además con muchos y variados objetos.


viernes, 2 de mayo de 2014

Antaño y hogaño: Plaza Mayor.


Procesión pasando por la Plaza Mayor de Joarilla hace más de 60 años.
Esta imagen antigua nos muestra cómo se encontraba la plaza hace más de 60 años. El pavimento era de tierra como el de las demás plazas y calles del pueblo. Esta tierra, que con la lluvia se convertía en barro, sobre todo en invierno, obstaculizaba el paso o paseo normal. A la derecha de la fotografía las casas de la señora Rosalía, de Munima y la de  D. Cayo el veterinario. Y más al fondo las de la señora Hilaria, de Silvino y Benilde y al final también se ve la de mis tíos Anselma y Anastasio, que tenían la vivienda y el café en la parte de arriba y el salón de baile en la parte de abajo. Fue este, en principio y durante mucho tiempo, el lugar de reunión, distracción y entretenimiento único en Joarilla.
En la foto se refleja el momento en el que una procesión pasa por la plaza, como solían hacer casi todas, en este caso la del Sacramento, que recorría gran parte del pueblo. Por las personas que asisten al acto religioso, muchos vestidos de traje y con corbata, podemos deducir que se trata de una festividad importante. También lo niños van muy elegantes.
Y aunque los asistentes vayan con cierto desorden no dejan de mirar atentamente al fotógrafo que estaba delante y que nos iba a dejar este testimonio del pasado. Y detrás, al fondo y en la parte central, la cruz parroquial y a sus lados los monaguillos, vestidos como tal y con los faroles en sus manos. Después el estandarte con la imagen de la Eucaristía, al que seguiría la custodia de plata con el Santísimo bajo palio, que llevarían miembros de la cofradía.
Esta imagen antigua de  la Plaza Mayor de Joarilla se publicará junto con otras muchas en el libro-album de fotos que están preparando Luis Miguel Bajo y Mari Sol de Castro, contando también con mi colaboración, y la de todos aquellos amantes de su pueblo y de las tradiciones y costumbres del pasado.
En las imagenes siguientes, las de hogaño, se puede ver el estado en que se encuentra, en la actualidad, la misma plaza. Con el paso de los años, el progreso, la educación y la cultura, han mejorado y, por otra parte, las ayudas de instituciones y organismos oficiales, han hecho posible el cambio. Ojala que en el futuro también la población aumente y las ayudas y servicios educativos y sanitarios no les falten a todos los ciudadanos, por pequeño que sea el núcleo de población en el que vivan. 
Imágenes de la Plaza Mayor de Joarilla en la actualidad.