sábado, 19 de marzo de 2011

De Joarilla a Valdespino Vaca.



Desde la calle de El Puente nos dirigimos a Valdespino y a Sahagún.

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A la izquierda dejamos la fuente de El Chopo.
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Y lo que queda del edificio de la antigua fábarica de alcoholes y aguardientes.
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En este lugar había una importante huerta protegida por tapias a su alrededor.
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A la derecha dejamos las bodegas, o al menos una parte de ellas.
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Iglesia de Valdespino, cuyo pórtico da a la Plaza del pueblo.
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El ábside de la iglesia es de ladrillo y cuadrado, como los de las iglesias de Joarilla y de San Miguel.
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Aún conservan en Valdespino el antiguo frontón de pelota, deporte muy practicado antiguamente en toda la comarca.
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Palomar de adobe y tapial, con tronera reparada con ladrillos, en el que todavía siguen habitando las palomas. Ojalá que por muchos años.
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Con Valdespino Vaca, pueblo también perteneciente al Ayuntamiento de Joarilla, nos encontramos muy pronto, cuando nos dirigimos a Sahagún, el centro comarcal. Para algunos es también un paseo agradable, aunque el paisaje sean tierras sembradas o en barbecho, viñas, valles con algunas choperas, pueblos en el horizonte, etc.
Al salir de Joarilla y pasar el puente sobre el Reguero, dejamos a la izquierda la fuente de El Chopo, ahora reparada y con buen aspecto, lo que queda de la antigua fábrica de alcoholes y del huerto que había a continuación. Y a la derecha quedan los Manaderos y la Alameda, lugares muy recordados por los mayores y también por los más jóvenes.
Y, después de pasar las bodegas que se encuentran a uno y otro lado de la carretera y el valle y puente de Valdepalacio, ya desde el alto, podemos ver a lo lejos, además de Valdespino, Valdecea, Melgar de Abajo y de Arriba, Gordaliza del Pino, Vallecillo, San Miguel y hasta Villeza. Esto es lo que, de positivo, entre otras cosas, nos ofrecen las tierras llanas o con pocas elevaciones.
Al llegar a Valdespino, nos sorprenderán bandadas de palomas revoloteando sobre los palomares que se ven muy cerca. Si seguimos por la carretera, que atraviesa el pueblo, por una calle, a la izquierda, podemos acercarnos a la Plaza en la que encuentra la iglesia y el edificio que antiguamente eran las escuelas, hoy dedicado a otros menesteres. También en la Plaza hay una fuente.
Siguiendo en dirección a Sahagún, aún tenemos que pasar sobre otro puente, sobre otro Reguero, de otro valle, en este caso procedente de la parte de Gordaliza del Pino.
Y, a la salida del pueblo, vemos que sigue en pie el antiguo frontón para el juego de la pelota y, de nuevo nos despide un bonito palomar, en proceso de deterioro, pero en el que las palomas siguen habitando. Ellas, aunque no saben de ruinas ni destrucciones, sí merecen un respeto. Por eso desearían que su palomar siguiera en pie por mucho más tiempo. Pero esto es cosa de los hombres que saben y valoran muy bien el patrimonio arquitectónico y respetan las construcciones típicas y tradicionales que hay en muchos pueblos de Castilla y León, y también en Valdespino.

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