viernes, 11 de junio de 2010

La imagen: Los niños


Han pasado 34 años. Y al contemplar esta fotografía nos parece estar ante una situación algo irreal. Pero no hay cosa más real que las fotografías, imágenes de luz, captadas, en un momento, a través de la cámara.
Si lo comparamos con la actualidad vemos que los cambios son notables en la calle y en las casas, algunas de ellas en ruinas, pero sobre todo en los niños, que en este caso son los protagonistas. Ellos no lo esperaban, pero enseguida se mostraron dispuestos a ser fotografiados. E incluso el de la bicicleta, que pasaba por allí, se apuntó, sin dudarlo, a posar con todos los demás. Y hasta la bisera le cae bien.
En sus rostros, que miran y remiran a la cámara, notamos que unos se ríen, otros están más serios y pensativos y hasta alguno parece enfadado. Pero todos estaban contentos y felices allí, sentados, a la puerta de la casa.
Al fondo se ve la Alameda, que todos conocen muy bien, pues es el lugar de juego y diversión más frecuentado por niños y por mayores.

viernes, 4 de junio de 2010

El Mulatero


En este lugar, entre los caminos del Monte y de Albires, se encontraba el mulatero


Mulatero tiene que ver con mulas, pero también con machos, burros y caballos. Era el lugar en el que se reunían las caballerías que había en el pueblo antes de ir a pastar a los prados y valles. También reciben este nombre las personas que se encargaban de ello, de llevarlos y de cuidarlos durante el día. Estos pasaban por las calles tocando el cuerno y anunciando la reunión y salida del ganado.
Era un corral hecho con tapias que tenía una puerta de entrada al mismo. Se encontraba cerca de la Eras, concretamente entre el camino del Monte y el de Albires, no lejos de la casa de D. Epigmenio, el antiguo secretario del Ayuntamiento.
La última imagen que recuerdo del Mulatero es ya sin uso alguno, con las tapias caídas y abandonado. Si alguno de Joarilla tuviese alguna fotografía, puede enviarmela. Ahora ya no existe nada de ello. Solamente queda un solar, que forma parte de las mismas Eras. Y, sin señal alguna que indique los límites de esta antigua propiedad municipal. Dejó de utilizarse cuando desaparecieron las caballerías o eran muy pocas las que había.
Y es que, antiguamente, era mucho el ganado que había en el pueblo, pues, a falta de tractores y demás maquinaria como ocurre hoy, había muchas vacas, primero, y más tarde, mulas, machos y caballos, con los que se realizaban las tareas del campo.
Personas contratadas cada año, o para más tiempo, se encargaban de esta tarea u oficio de mulateros, y todos los días salían al campo con el ganado que no estuviese trabajando. Se pasaban el día por los distintos prados o valles: el de Abajo o el de Arriba, la Calera, el Pedrón, los Culebros, etc., y otros lugares en los que hubiese hierba, etc.
Al atardecer regresaban al pueblo y los dueños recogían de nuevo a sus animales, para llevárselos a sus casas.
Al pasar por los campos de Joarilla, era normal ver, a lo lejos, en algún valle, al ganado en manada, pastando, bien el caballar o el vacuno, pues también las vacas iban en manadas o agrupadas. Delante y detrás se veía a las personas encargadas de llevarlas y traerlas, y de su cuidado.

viernes, 28 de mayo de 2010

El Mayo y los Mayos


Mayo es el mes más importante de la primavera. Con razón se le llama el mes de las flores. Pero también es el mes en el que comienzan, por todas las partes, las fiestas, romerías y tradiciones populares. Una de estas es la conocida y denominada el mayo o los mayos, con raíces muy antiguas y que se celebra o, mejor dicho, se celebraba, en casi todos lo pueblos de Castilla y León. También lo hacían en Joarilla.
En torno a ella son varias las manifestaciones. La más antigua consiste en disfrazarse personas, cubriendo su cuerpo con ramajes y flores, y así van por las calles del pueblo y llaman en las casas, pidiendo algún donativo, que luego emplearán en una comida o merienda. En otros pueblos, como ocurre en Jiménez, Santa Elena y Villanueva del Jamuz, los mayos son muñecos, que representan personajes o escenas de la vida cotidiana, oficios, costumbres, etc., y que se colocan sobre plataformas de madera, a modo de escenarios, por las calles y plazas de los pueblos.
Preparando haces de pajas de centeno. Jimenez de Jamuz. (León)
Escena agírcola. Arando la tierra. Jimenez de Jamuz.
Embotellando el vino. Jimenez de Jamuz.
El pastor. Jimenez de Jamuz.
Un jubilado descansando con el jarro y el vaso de vino en la mesa. Jimenez de Jamuz.
Escena de D. Quijote y Sancho. Villanueva de Jamuz.
De primera Comunión. Villanueva de Jamuz.

Pero la forma más general y arraigada en la mayor parte de las localidades era y sigue siendo colocar el mayo, o como se dice popularmente, plantar el mayo, en alguna calle, plaza o plazuela, o junto a una ermita o iglesia. Se trata de un árbol, generalmente chopo, negrillo o de otra especie, que sea abundante en la zona, y que suele colocarse, en el lugar, previamente fijado, la noche del día 30 de Abril, antes de dar comienzo el uno de Mayo. Este árbol es elegido, cortado, transportado y colocado por los mozos del pueblo, casi siempre los quintos del año, y suele ser donado por el Ayuntamiento. Al terminar el mes lo subastan y con lo que sacan celebran una merienda.
El mayo de Santa Colomba de las Monjas. (Zamora)
Cañizo. (Zamora).
El mayo y la maya. Manganeses de la Polvorosa (Zamora)
Mayo de Brime de Urz (Zamora)

En su copa, o bien dejan unas ramas, muestra evidente de la vida vegetativa del mismo, o bien colocan algún muñeco u otros objetos más o menos atractivos, o de contenido simbólico. En sana competición, antiguamente, se subía o escalaba por el mayo y quien más arriba lo hiciese ganaba un premio o lo que en el árbol se ofreciese. En esto había cierta rivalidad entre los pueblos, queriendo demostrar qué mayo era el más alto o el más grande, y también rivalidad entre los mozos, fuesen quintos o no los participantes, intentando demostrar quién era el que ascendía más metros por él. En algunos lugares incluso quitaban la corteza del árbol y untaban el tronco con cera o con manteca, lo cual suponía un mayor esfuerzo, habilidad o astucia, para los escaladores, y una mayor dificultad para poder conseguir los premios. Todo esto nos hace pensar en que el mayo-árbol era y es también símbolo de la vitalidad, el vigor y la fuerza de los mozos o jóvenes del pueblo. Cuanto más alto, grande y pesado fuera, más fuerza, vigor y juventud se atribuían. Pero también servía para su distracción y entretenimiento.
Si cortar el árbol y trasladarlo al lugar de la instalación era ya una aventura, pues antiguamente lo hacían a brazo o, a lo sumo, sirviéndose de carros, mucho más lo era el levantarlo y elevarlo, hasta conseguir introducirlo en el hoyo previamente preparado. Lo que hoy hacen con ayuda de tractores con palas, grúas y otras maquinas, antes lo hacían con maromas, escaleras y a brazo partido. A veces utilizaban también los carros para introducirlo en el hoyo. Esta operación tradicional de plantar el mayo, con maromas, escaleras y brazos, contaba con una especie de capataz o jefe, que con su voz y la palabra ...Arriba¡, repetida cada cierto tiempo, conseguía la unión de las fuerzas de todos, para que el impulso elevador fuese mayor.
El mayo-árbol quedaba allí todo el mes y servía para recordar la primavera fecunda, la naturaleza y la vegetación, la fuerza y el vigor de la juventud. Aunque se trate de un árbol sin ramas, su tronco tiene vida, la que le proporciona la savia y las gentes que pasan junto a él o viven cerca de él.
En algunos pueblos era y es el centro de atención más importante durante el mes, pues a su alrededor se celebraban diversos actos lúdicos y festivos, como cánticos, danzas, bailes, meriendas, etc. Cada localidad tenía y tiene unas costumbres distintas.
En Joarilla, antiguamente, también se plantaba el Mayo en la plaza del pueblo. Y se vivían más las antiguas tradiciones descritas en torno al mismo. Había más población y los mozos quintos se encargaban de ello.
He querido recordarlo al terminar este mes. Y a falta de imágenes sobre el mayo de Joarilla, podemos contemplar los mayos de otros pueblos de la provincia de Zamora y de León en los que todavía continua la tradición.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Valdelafuente





Valdelafuente.



Calle de la Fuente.


Desde los lavaderos sale la calle denominada de la Fuente y desde la plaza de la Escuela sale la del Arroyo. Ambas confluyen cerca del lugar denominado Valdelafuente. Existe allí, desde hace muchos años, tal vez siglos, una fuente con abundante manantial de agua, de la que se han servido siempre los vecinos de Joarilla para el servicio de su casa y también de sus trabajos y ocupaciones. E incluso se bebía, pues se la consideraba pura y transparente.
Esta fuente junto con la de El Chopo y la que existía en el centro de la plaza Mayor (el Caño) eran los tres manantiales más importantes del pueblo y que serán recordados para siempre por quienes vivieron el pasado del pueblo.
En las calles del Arroyo y de la Fuente había algunos solares y corrales con tenadas. Y los vecinos no eran muchos. Por allí vivían mis amigos Casimiro, el hijo de Casiano y Eliseo, el hijo de Cayo. Ahora, como emigrantes ya jubilados, regresan al lugar siempre que se les presenta la ocasión, para ver, vivir y no tener que recordar su pueblo, su calle, ni la fuente que siempre tuvieron tan cerca.

En la actualidad, la fuente está limpia y reparada, y cerca de ella hay chopos, algunas choperas y mucha vegetación, que contribuye a hacer más agradable el lugar. El agua se utiliza para limpiar herramientas y otros útiles agrarios, y también para regar algunos huertos cercanos. La que sobra sale hacia el prado de abajo camino del arroyo El Reguero, que pasa cerca de allí.
Desde la fuente, hacia el norte, se ve parte de la iglesia, sobre todo la torre, y algunas casas que la rodean. Y hacia el mediodía, el prado y las tierras sembradas de cereales, todo ello verde en primavera. En medio de ellas destacan los palomares de Fabio y de Máximo, con abundantes palomas.
Desde la fuente se ve parte de la iglesia y casas que la rodean.
Y los palomares de Máximo y Fabio en medio de los sembrados.

El agua, las fuentes, los chopos y demás vegetación hacen más bello el paisaje y contribuyen también a que la vida y la estancia de los vecinos sean más agradables.

jueves, 29 de abril de 2010

Bodegas


En muchos pueblos de Castilla y León, no sólo del Páramo o de Tierra de Campos, sino también de otras comarcas, existen bodegas, en su mayor parte familiares, en las que se recogían y todavía se recogen uvas, con las que se elaboraba vino para el consumo del año. Algunos propietarios con plantaciones de viñedos más extensas, se permitían almacenar más vino en su propia bodega para venderlo, como de su cosecha.
Hoy las cosas han cambiado y la mayor parte de los agricultores venden las uvas a las grandes bodegas y algunos ni siquiera se molestan en elaborar y almacenar en su bodega vino para ellos.
En Joarilla casi todas las familias contaban con su propia bodega. También la tenía mi abuelo Sixto y mi tío Anastasio, a las que visité en numerosas ocasiones y sobre las que escribiré otro día.
Bodega de mi tío Anastasio, utilizada después por mi primo Pepe.
Camino en el que estaba la antigua bodega del abuelo Sixto, hoy reformada por mi sobrino Fernando.
Porque la bodega era y sigue siendo uno de los lugares más frecuentados. Antiguamente, algunos lo hacían por la mañana y por la tarde. Y es que el vino era bebida irrescindible para la comida, merienda o cena. E incluso, en ocasiones y para algunos, sustituía al agua. Es el caso de Florentino, una buena persona y muy popular, que según me contaron, no probaba el agua. Todos los días se acercaba un o varias veces a su bodega con el pequeño garrafón para el gasto diario. Solía utilizar esta expresión: “El agua para las ranas”.
En Joarilla las bodegas están a la afueras del pueblo, hay unas en el camino de Gordaliza, y las otras en la carretera de Sahagún y en el camino de Valdecea.


Bodegas en el camino de Valespino y Sahagún.


Algunas de las bodega que hay en el camino de Gordaliza.


Hubo unos años en que el abandono de las mismas contribuyó a su destrucción. Y es que a medida que la gente va siendo mayor, ha ido dejando este trabajo artesanal que se realizaba en la bodega. Pero, últimamente, son varios los jóvenes que se han interesado por ello y están reconstruyendo algunas bodegas, y elaborando vino propio.
Algunas bodegas tenían cuarteles, unas casetas en las que, cuando dejo de utilizarse la viga y la piedra para prensar las uvas y extraer el mosto, se colocó en ellos la maquinaria industrial que realiza esta función. También se usan los cuarteles para celebrar las meriendas y pasar algunos ratos en torno al jarro lleno de vino o teniendo cerca las botellas del líquido elemento.
Camino en el que está la bodega del amigo Aquiles.
Cuartel de la bodega de Aquiles, con un museo pequeño museo etnográfico.

La costumbre de acudir con frecuencia a las bodegas aún persiste e incluso puede ir en aumento, pues en la actualidad el lugar se acondiciona de modo especial para ir a comer merendar, o simplemente a pasar el rato con familiares o amigos, tomando un vaso de vino clarete y, si es posible, natural y artesano en su elaboración, como hacían en la época en que vivía mi abuelo Sixto.
Máximo el hermano de José Luis con un amigo, junto a la piedra y la viga de su bodega.
Tomando un vino en el cuartel de la bodega del amigo José Luis.

sábado, 24 de abril de 2010

La Alameda




Es una zona verde rodeada de chopos (populus nigra) y algunos álamos por el entorno (populus alba). Tal vez sea el lugar de cita, y con seguridad el más frecuentado, a partir de la primavera y sobre todo durante en el verano, cuando los calores arrecian.
A la Alameda acuden tanto niños, como mayores, pues allí se va a jugar, correr, saltar, pasear, o simplemente a descansar y pasar el rato disfrutando de la sombra y del frescor que proporcionan el agua y la vegetación circundante.
Cuando era Domingo o se celebraba alguna fiesta, san Isidro, los Pastores, etc., a algunas horas del día, la Alameda se llenaba de gente, lógicamente cuando Joarilla tenía más población, pues allí se celebraban bailes, concursos, competiciones deportivas, meriendas, etc. Y hasta algunos años hubo vaquillas, en una especie de recinto, a modo de plaza, formado por carros de par o de varas, que el día anterior habían llevado hasta el lugar. Durante el espectáculo los asistentes, vecinos y forasteros, se subían a los carros para verlo mejor.
Vaquillas en la Alameda hace ya bastantes años. Fotos de Luis Miguel Bajo.

La Alameda estaba cerca de la fragua el tío José y del potro en donde herraba a las vacas. Muy cerca pasa el arroyo Reguero, que durante el verano se secaba y en el invierno se desbordaba. Ahora parece ya un río, está debidamente encauzado y debido a los regadíos y sus canales, siempre tiene agua, que corre y pasa por allí hasta llegar al Cea. Y se cuenta con un puente bien arreglado para pasar el arroyo.
Los tiempos han cambiado y las personas también. Los pueblos se urbanizan y gozan de mejores servicios. Solamente faltan personas que puedan disfrutar de ello durante todo el año, porque en el verano la cosa cambia, acuden más y se lo pasan mejor.
El nuevo puente sobre el arroyo que pasa cerca de la Alameda.
Parque infantil cerca de la Alameda.

El entorno de la Alameda está mejor cuidado, las calles próximas están asfaltadas y no hay tierra, barro, ni basuras. Hay un parque infantil en muy buenas condiciones y también un parque biosaludable para los mayores que deseen realizar ejercicios con los instrumentos allí instalados.
Siempre fue siempre un hito importante y una cita frecuente (Te espero en la Alameda, Vamos a la Alameda, el partido es en la Alameda, etc., etc.), y un lugar que siempre será recordado por los que viven allí y por los que están fuera del pueblo.
Hay que seguir cuidando a la Alameda, el césped, los árboles, el arroyo, el puente. Se lo merece el lugar, el pueblo, sus vecinos y los forasteros.

sábado, 17 de abril de 2010

Joarilla. Melgar de Arriba y Santervás de Campos.


Palomares en el campo cerca del pueblo de Melgar de Arriba.


Indicador del Cento de Interpretación de la Caza en Sahelices de Mayorga.

Panel informativo de la avifauna de Melgar, Santervás, Joarilla y otros pueblos.



Campos vesdes en el entorno de Santervas.



En Monasterio de Vega hay un Centro de Interpretación de la Avifauna.



Ábsides de la iglesia de San Gervasio de Santervás de Campos.



El arroyo o río Valderaduey y el pueblo de Santervás de Campos al fondo.



Mapa que informa sobre el turismo y la naturaleza de la zona.



La iglesia de San Miguel de Melgar de Arriba.



La torre y entrada a la iglesia de El Salvador de Melgar de Abajo.



La torre de la iglesia de Monasterio de Vega.



Torre de la iglesia de Galleguillos de Campos.



La torre de la iglesia de Joarilla de las Matas.

Desde hace unos meses Joarilla está apareciendo con frecuencia en los medios de comunicación. Pero no por sus fiestas y tradiciones, ni por otros motivos merecedores de ello, sino por su cercanía con Melgar de Arriba y Santervás de Campos, dos pueblos que han solicitado la instalación en su territorio del cementerio nuclear o ATC (Almacén Temporal Centralizado).
Y es que instalaciones de este tipo afectarán a un entorno más amplio, por lo que también los pueblos cercanos tienen algo que decir al respecto. Tan sólo a 15 kilómetros de Joarilla se encuentra Santervás y algo menos Melgar de Arriba.
Es curioso y llama la atención lo que pasa en Castilla y León con frecuencia, que a los pueblos más alejados de la capital de provincia les ha llegado la atención administrativa y el progreso con más retraso que a los demás. Esto ha ocurrido con Joarilla y con toda la comarca situada al sur de León. Y también, rara coincidencia, ha pasado lo mismo con los Melgares y demás pueblos cercanos a Mayorga, situados al norte de Valladolid.
No deja de sorprendernos el que, en la actualidad, cuando con los programas europeos y otras actuaciones se está procurando adecentar los pueblos y sus campos, ordenar el territorio y defender el medio ambiente y la naturaleza, creando parques, rutas, aulas de interpretación, museos, etc., dos pueblos del norte de Valladolid, situados al sur del Cea, ahora río con abundante agua, vegetación, y pesca, y en tierra de Campos, hayan solicitado la instalación de dicho almacén de residuos, hipotecando a todo el territorio para el futuro, por muchas que sean las bondades que se ofrezcan.
El desarrollo del lugar tenía que ir por otros derroteros, que a nadie causasen extrañeza o admiración, y no para acercarse al lugar, sino para alejarse del mismo, como pudiera ocurrir si se lleva a cabo la citada instalación.
La paramera del sur de León, con Joarilla y pueblos próximos, y las tierras de Campos, de Santervás y de Melgar, verdes en primavera, y secas en verano, cuando la cosecha está próxima, los ríos o regatos con árboles que sobresalen en medio de la llanura, los palomares que adornan y dan vida los pueblos, las rutas a pie pisando y contemplando la tierra, etc., también merecen respeto.
Y mucho más lo merecen las torres de ladrillo de los pueblos, testigos del pasado y su historia, que destacan entre las viviendas, como vigilantes permanentes. Y las mismas iglesias y ermitas, algunas muy antiguas, las casas solariegas, las bodegas, etc., también tienen algo que decir.
Como tienen algo que decir, al menos para no quedar en el olvido, las aulas, museos y centros de interpretación que existen en muchos pueblos, creados con la finalidad de revalorizar el territorio y que no pase al olvido: Centro de Interpretación de la Avifauna de Monasterio de Vega, o el considerar a los campos de Joarilla como el habitat natural de la avutarda; o el Centro de Interpretación de la Caza de Sahelices de Mayorga, o el Museo del Pan de Mayorga, etc.
Deseamos que lo que se haga o construya en esa comarca contribuya a que la población no desaparezca, a que los vecinos no se alejen de su pueblo y a que los forasteros o visitantes se acerquen cada vez más al lugar. Y, por lo que hemos podido comprobar, el cementerio nuclear o almacén de residuos radioactivos, si se instala en Santervás o Melgar de Arriba, puede llegar a producir los efectos contrarios: alejar a los ciudadanos y ser menor el turismo y las visitas a la zona.