sábado, 18 de diciembre de 2010

La imagen. A vista de pájaro.



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Esta foto de Paisajes Españoles, publicada hace ya varios años, nos permite ver el pueblo de Joarilla casi en su totalidad. Tan solo no aparecen las bodegas, ni algunos otros alrededores. Pero es suficiente para que los que viven en el pueblo y los joarillenses que residen fuera, puedan recordar calles, plazas, casas, edificios públicos, etc. y pasar un rato localizando los diversos lugares que aparecen en la imagen.
En la parte baja vemos el puente, la alameda y lo que era la antigua fábrica de alcoholes. Un poco más arriba, las calles de La Fragua, El Puente y El Chopo. Al lado de esta el Trébano, esa pequeña zona de arboleda y vegetación. Y, junto al trébano, las ruinas del palomar de D. Pompeyo.
Más al centro del pueblo destaca la iglesia con su torre mudejar, no lejos estan los lavaderos, hoy ya desaparecidos, y el dificio antiguo del Ayuntamiento.
Se distingue también la plaza Mayor con los jardines que había, y las calles de El Cristo y Mayor, con el depósito del agua en la parte de arriba.
A la izquierda de la imagen esta la calle de La Fuente, y Valdelafuente, con el palomar circular y la huerta de la familia de Victor el hijo de D. Florencio, el médico. Y en la pate superior las Eras y tierras y tierras, unas sembradas y otras en barbecho, atravesadas por algunos caminos como el de Izagre.
Además de lo que se ve, la imagen nos puede sugerir y recordar muchas otras cosas referidas a vivencias, sentimientos o emociones. Pero esto es una cosa más personal y distinta en cada uno de los que contemplen la fotografía.

lunes, 13 de diciembre de 2010

"Que santa Lucía te conserve la vista"


Retablo del Cristo del Amparo. Junto a él, en la parte baja, la imagen de santa Lucía.

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Imagen de santa Lucía en la iglesia de Joarilla de las Matas.
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Cuando llegaba el 13 de diciembre, festividad de santa Lucía, muchas personas en Joarilla, se acordaban de este refrán. Y es que en la iglesia hay una imagen de la santa, que está colocada junto al retablo del Cristo del Amparo y que, tal vez, proceda de una donación realizada por algún devoto del mismo pueblo. Y en este día algunas personas asistían a la santa misa y le rezaban de modo especial a la santa, pidiéndole protección y salud para sus ojos.
Antiguamente, más que en la actualidad, existía una gran tradición religiosa en torno a los santos, santas y vírgenes Se les invocaba en caso de necesidades, no solamente espirituales, sino también materiales. Además ocurre que, en el santoral, los hay para todo. No hay oficio o profesión, trabajo u ocupación, sin su patrono o protector, ni hay enfermedad, desgracia o necesidad que no pueda ser atendida por alguno. Creyentes y no creyentes visitan santuarios y ermitas y piden su ayuda. E incluso confían en ellos, como si de médicos o curanderos se tratase. Y no se pierden la tradición o fiesta que se organice en su día.
A Santa Lucía se le invoca y es protectora de todo lo relacionado con los ojos, con la visión. Es creencia popular que atiende y se la considera patrona de:
-las modistas, bordadoras, colchoneros, tejedores y todos aquellos que en su trabajo o actividad necesitan gozar de una buena vista.
-los oculistas, que se dedican a la curación de los ojos o de cualquier enfermedad relacionada con ellos.
-los ciegos, que por nacimiento o por otro motivo han perdido la visión.
-los electricistas, cuyo oficio tiene que ver con la luz, aunque sea industrial. Para ellos es como la Virgen de la Luz.
Esta doncella, de ilustre familia siracusana (Sicilia), que rehusó el matrimonio y distribuyó sus bienes entre los pobres, murió como mártir, victima de la persecución del emperador Diocleciano, en el año 304. La atraviesan la garganta con una espada al no conseguir que muriese en la hoguera, además de otros padecimientos
Se la representa con túnica y manto romano, larga cabellera y corona de flores. Como atributo personal, lleva en sus manos, además de la palma del martirio, un platillo o pequeña copa con dos ojos. No se habla en la Leyenda Dorada, ni en otras fuentes, del tormento de sacarle los ojos. Es un episodio tardío de la leyenda que no aparece hasta el el siglo XIV. Y tal vez este atributo tenga que ver con su propio nombre latino lux (luz). De hecho en algunos países cristianos se la representa también con una lámpara o linterna encendida. Y en la Europa del Norte, el día de su fiesta, jóvenes coronadas de cirios anuncian la cercanía del solsticio de invierno. De su proximidad e importancia nos da fe y lo confirma el refranero, que muchos conocen y hasta conceden credibilidad, cuando dice que: “Santa Lucía es el más corto de los días” o que “Por Santa Lucía mengua la noche y crece el día”, aunque se complete añadiendo que “ni creció ni menguó hasta que el Niño Dios nació”.
Que el nombre de Lucía viene de luz (lux) es un hecho cierto. Como lo es, el que la luz es bella de por sí, y resulta bella para los ojos que la contemplan. La luz deleita a la vista y se refleja en los objetos, sin que nada de ellos se le pegue, por inmundo que sea.
Acertado nombre elegido para esta mujer romana cuya vida, según la leyenda, transcurrió entre su belleza, su virginidad, su caridad y sobre todo su continuo caminar por la senda del servicio divino sin detención y negligencia. No nos extraña, pues, que todos aquellos para quienes la luz sea un término familiar, porque la necesitan y utilizan en su trabajo, o la producen para los demás, o quienes por profesión curen y cuiden la vista, tengan a esta santa por patrona. Y tampoco nos extraña que se considere a los ojos, que la ven, como el mejor símbolo o atributo de ella.

martes, 7 de diciembre de 2010

La Inmaculada.


Inmaculada, siglo XVI. Iglesia de Joarilla.

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Imagen más moderna de la Inmaculada, (la Purísima para los vecinos de Joarilla).
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Imagen antigua de un grupo de mujeres jóvenes de Joarilla, pertenecientes a la asociación Hijas de María. Están delante del altar nayor y del retablo , que se cubría con una tela con estrellas con la Purísima en el centro. Se colocaba durante el mes de mayo, el mes de las flores y mes de María. La foto es de la década de 1950.
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A la Virgen María se le tuvo siempre gran devoción en la Iglesia Católica y mucho más desde que en el año 1854 se declaró el dogma de la Inmaculada Concepción de María. Dogma según el cual la Santísima Virgen nació libre de pecado original.
Esta creencia ya existía en la Iglesia con anterioridad, pero no se había llevado a cabo una declaración expresa sobre ello. Incluso se afirma que ya desde el Concilio de Trento (431) se había excluido a María del debate sobre el pecado original. Y, en todo tiempo, escritores y, sobre todo, pintores y escultores, representaron a la Inmaculada en sus obras.
Incluso, tal vez antes de la declaración del dogma, es posible que se utilizase la conocida expresión: Ave María Purísima – Sin pecado concebida, y otras más o menos populares.
Este de la Inmaculada Concepción fue siempre un tema discutido en la Iglesia Católica. Se decía que María había nacido, sin pecado como Jesús, de un beso intercambiado por sus padres Ana y Joaquín en la puerta dorada de Jerusalén, creencia esta que suscitó muchas controversias en la Edad Media y a la que se opusieron muchos autores y personajes famosos, algunos de los cuales fueron después considerados santos.
Desde la declaración de este dogma las imágenes y representaciones de María fueron muchas más y referidas a todos los momentos de su vida: su Natividad e infancia, de joven sin o con embarazo, en la Anunciación, Visitación, Purificación, con el Niño en sus brazos, como Dolorosa, en la Asunción, etc. Y también, como no, a lo que nos estamos refiriendo, como Inmaculada, (Purisima, para muchos).
En Joarilla hay dos imágenes de la Inmaculada, una antigua del siglo XVI, que estuvo durante mucho tiempo en la sacristía y ahora esta colocada en la parte baja del retablo central, y otra más moderna, que llamábamos la Purísima y era la que más se utilizaba, allá por la década de 1950, el día de su fiesta (8 de diciembre) y también durante el mes de mayo, el mes de María y mes de las flores.
Se celebraba una novena que comenzaba el día 30 de noviembre para terminar el día 8. Esos días se oía decir con frecuencia: “ya tocan a la novena de la Purísima” o “vamos a la novena”… En el acto religioso de cada día entre las distintas jaculatorias y oraciones no faltaba el “Bendita sea tu pureza” apropiado para esta conmemoración y que casi todos los presentes sabían y decían de corrido y de memoria:
Bendita sea tu pureza
Y eternamente lo sea,
Pues todo un Dios se recrea
En tan graciosa belleza.
A ti, celestial Princesa,
Virgen sagrada, María,
Te ofrezco desde este día
Alma, vida y corazón;
Mírame con compasión,
No me dejes, Madre mía.
Al finalizar la novena también se entonaba algún cántico mariano, como este que tenía el siguiente estribillo:
¡Oh María,
Madre mía¡
¡Oh consuelo del mortal¡
¡Amparadme
y guiadme
a la patria celestial¡.

En Joarilla, como en casi todos los pueblos, había una agrupación o asociación religiosa de mujeres, denominada Hijas de María, que eran las encargadas de organizar todos los actos que tuvieran que ver con la Purísima, tanto en este día, como en el mes de mayo, que era considerado el mes de María y mes de las flores.
Las Hijas de María, sobre todo en los actos religiosos, se colocaban sobre su hombro derecho, cruzando el pecho, una banda de tela especial, de color azul con la inscripción correspondiente ‘Hijas de María’.
También ayudaban al sacerdote en otros momentos a lo largo del año, pues casi siempre se encargaban ellas de la limpieza de la iglesia y de colocar las flores y otros adornos en los altares e imágenes.

sábado, 27 de noviembre de 2010

La imagen. El Mentirón.


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Lo que en otros pueblos es el mentidero, en Joarilla lo llaman mentirón, un lugar en el que se junta la gente, casi siempre mayor y ya jubilada, para hablar, comentar las cosas del pueblo o no del pueblo, e incluso, a veces para criticar algunas de ellas.
Esta en la plazuela de la ermita y es el edificio, de planta baja, a cuyos lados confluyen las calles de El Cristo, que parte de la Plaza Mayor, y Las Cruces, que empieza en la plaza de las Escuelas.
Que el edificio esta construido de tapial se advierte bajo el capacho, y que fue siempre un pajar nos lo demuestra el bocarón que aún se conserva, aunque tapado con adobes. El banco alargado y muy artesanal que tiene delante. (Una viga de madera apoyada en ladrillos o piedras grandes) nos indica que sigue siendo lugar de reunión y tertulia
Y es que allí, desde hace ya muchos años, tal vez algún siglo, se han sentado y siguen sentándose vecinos de Joarilla, para descansar, conversar sobre todo lo quieran o se les ocurra, con libertad y seguro que siempre con buen humor.
Pero el tiempo pasa y no solo afecta a las personas, sino también a los monumentos, obras de arte y edificios de cualquier tipo, o para cualquier servicio. También el mentirón ha sufrido el paso de los años y, como se ve en la fotografía, ha necesitado de una pequeña restauración, aunque haya sido con ladrillos y no con tapial. Y es que, en la actualidad, las técnicas tradicionales empleadas en la construcción, el adobe y el tapial, han sido sustituidas por el ladrillo y el cemento.
Por el mentirón ha pasado mucha gente a lo largo de los años. A unos les apetecía más tomar el sol en el invierno, pues no deja de ser una buena solana. Otros, sin embargo, prefieren salir a tomar el fresco en las largas noches del verano. Ha sido siempre un lugar de reunión entre vecinos, a falta de otros, en el que algunos han pasado gran parte de su tiempo de ocio y distracción.
De momento el edificio esta a salvo. Y junto a su pared podrán seguir sentándose en animada tertulia muchos años más.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

La matanza del cerdo.


Celebrando la matanza del cerdo en Santa Cristina, un pueblo próximo a Benavente.
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Chamuscado del cerdo, una vez matado, con pajas de centeno.


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Se limpia la piel con los raspadores y se lava.


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Abriendo el cerdo den canal.


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Las tripas se sacan y el cerdo se cuelga para orearse.


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El matánchín con las vísceras del cerdo.


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Chorizos y salchichones secándose.


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Personas mayores (en este caso no los niños) hinchando la vejiga del cerdo.


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En este mes de noviembre, en casi todos los domicilios se mataba un cerdo, o dos, según las necesidades familiares. Durante casi todo el año se habían preocupado de criarlo, y alimentarlo lo mejor posible, para sacar de él un mejor rendimiento. Y es que del cerdo gusta y se aprovecha todo, como nos recuerda el dicho: “Del cerdo, me gustan hasta los andares”.
Vivía en la pocilga, un pequeño recinto que había en el corral de las casas, distinto al gallinero o la conejera. Todos los días, de mañana y de tarde, se les oía gruñir antes de la hora de la comida. Por cierto que comían de todo: salvado, cereales, verduras y restos de comidas.
Las matanzas comenzaban por san Martín (día 11) y continuaban durante todo el mes, e incluso en el mes de diciembre, hasta los días previos a la Navidad. He aquí algunos refranes que lo atestiguan:
A cada gorrino le llega su santo Martino.
A todo cerdo le llega su san Martín.
En san Martín coge el porco por el focín.
Por san Martín mata tu cochín
Por san Martín mata tu guarrín y destapa tu vinín.
Por san Martín deja el puerco de gruñir.
Por san Martín mata el gorrín, por Navidad flaco y gordo vale todo
Por san Martino, mata la vieja al cochino.
Tu cochino para santo Martino.
Por san Martino mata el pobre su cochino y por san Andrés
(día 30) el rico los tres.
Por san Andrés,
toma el puerco por los pies, si no lo puedes tomar, déjalo hasta Navidad (25 de diciembre).
El día de la matanza se reunía la familia y algunos amigos. Todos tenían algo que hacer, incluso los más pequeños, que también disfrutaban con ello. Era un día de fiesta y convivencia.
El acto de matar lo realizaba el matanchín, un entendido en el oficio, que podía ser del pueblo o de algún pueblo próximo, ayudado por algunos de los presentes. Como que cada uno tuviese su función: colocar el banco, atar las patas o cogerlas, matar, coger la sangre, etc. Luego lo del chamuscado y la limpieza de su piel.
Y no hay que olvidar a los niños. Una ve chamuscado, era el momento de cortar alguna pezuña o parte del rabo u orejas para probarlo.
Después el cerdo se abrirá en canal, se sacarán sus tripas (algunas se lavará para hacer los chorizos) y sus vísceras, y se pondrá a orear en el patio o en el portalón del casa.
Al día siguiente, será despedazado al completo, separando huesos y costillares, lomos y solomillos, jamones, paletillas, tocino y todas las demás partes del mismo.
Con su sangre se preparaban morcillas y con su carne chorizos y salchichones. Los lomos y las costillas, bien fritas, se metían en la olla con grasa o aceite para su mejor conservación y poder comerlo a lo largo del año. Por su parte los huesos del espinazo, bien adobados se utilizaban para la comida en otros momentos. Y lo mismo ocurría con las orejas, el morro y las patas que eran también un plato muy apetecible.
El tocino, se colgaba en el desván o sobrado y se iba comiendo en el cocido diario o por las mañanas en torreznos con mayor o menor grosor.
La matanza era una fiesta de convivencia familiar. Todos se divertían, a su modo. Y los niños de forma especial, pues podían jugar con la vejiga del cerdo, una vez limpia y llena de aire, como si fuese un balón.
La imaginación popular ha creado algunos refranes o dichos en torno a la matanza como día de fiesta: Tres días hay en el año que relucen más que el sol: la matanza, el esquileo y el día de la función.
O este otro que hace referencia a la gastronomía: Tres días hay en el año, en que se llena bien la panza: Nochebuena, Nochevieja y el día de la matanza.
Y hasta se decía también que: Cuando se mata el cerdo o se muere la abuela, no se va a la escuela.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Cementerio


Puerta de entrada al cementerio con muros ya de ladrillo.

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Algunos de los panteones o tumbas en la actualidad.
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Una de las pocas cruces de hierro que se conservan en el cementerio de Joarilla.
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Otra bonita cruz de hierro que contrasta con los marmoles o granitos de su entorno.
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Puerta que daba acceso al antiguo cementerio de Joarilla, junto al costado norte de la iglesia.
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El cementerio actual de Joarilla, que se encuentra en el camino de San Miguel de Montañán, se construyó en el año 1804, unos diez años más tarde que la iglesia. Lo dice Luis Miguel Bajo, en su breve historia de Joarilla, pues lo ha leído en algún libro del archivo parroquial.
Parece ser que lo llamaban “el santo malvar”, lo cual pudiera ser porque se construyó sobre un campo en el que esta planta, la malva, era abundante. O quizás por el uso o la expresión popular, muy usada por cierto, de que cuando uno moría se decía de él que había ido a “criar malvas” o estaba “criando malvas”.
A partir de su construcción y, por prohibición expresa del Obispo de León, que en aquellos años era D. Pedro Luis Blanco, se dejó de enterrar en el cementerio contiguo a la iglesia, como se hacía desde la Edad Media.
Las paredes que lo rodeaban eran de baja altura y estaban construidas con adobes o tapias, lo mismo que la caseta que existía dentro del mismo. Todo estaba ya en mal estado hasta que, no hace muchos años y, con las ayudas públicas recibidas, tanto los muros como el edificio citado, se construyeron de nuevo, y ahora de ladrillo.
Antiguamente casi todas las sepulturas tenían una cruz de hierro, muy pocas de piedra, y eran muy pocos los panteones existentes, tan modernos y vistosos como los que se ven en la actualidad.
La mayor parte de los cementerios en los pueblos estaban, y muchos de ellos siguen estando, junto a una de las paredes de la iglesia o ermita. Por la fecha en que se realizó podemos afirmar que el de Joarilla fue uno de los primeros cementerios que cambió de lugar, y no solo en la provincia de León, sino en toda Castilla y León.
El antiguo se encontraba en el costado norte de la iglesia. Era un pequeño solar cuya entrada, (hasta no hace mucho había una pequeña puerta), estaba en la parte de atrás de la misma, junto al ábside. En la actualidad todo ha cambiado y parece ser que el solar es de propiedad particular.
Por la ventana del baptisterio se podía ver lo que era o donde estaba el antiguo cementerio. Al ser tantos los años transcurridos desde que se trasladó a otro lugar, no nos extraña que muchos vecinos del pueblo desconociesen que aquello era el cementerio antiguamente.

domingo, 14 de noviembre de 2010

La imagen. "Un momento, por favor"


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Es lo que parece querer decir al fotógrafo el que está detrás de los dulzaineros con el brazo en alto y la mano abierta. Se llama Eterio y, en el pueblo, era una de las personas más conocidas y queridas. Estaba siempre de buen humor y con sus dichos y anécdotas era capaz de hacer sonreir a los que estuvieran a su lado. Me imagino que ocurrirá lo mismo en el lugar en el que ahora resida, pues es de esas personas que, a pesar de los avatares y problemas de la vida, seguro que sigue con su alegría y buen humor.
El fotógrafo sacó esta fotografía, y es de suponer que alguna otra, ya con el brazo y la mano abajo. Pero esta es más original, refleja un momento distinto, y no es posible pensar en otra interpretación.
Cuando se celebraban los Pastores y los dulzaineros acompañaban a los mayordomos a su casa o a casa del cura, solían ir detrás de ellos otras personas, y siempre contentos, pues era el día de la fiesta. Y ahí está Eterio, junto con otros.
La imagen sirve para recordar en primer lugar a las personas que aparecen en ella. Vemos con la vara de la cofradía al Sr. Luis, el alcalde y a Tonino, el mayordomo, que ya han fallecido. Y detrás de los dulzaineros están Pacho, El Chato, Fermín y Lolo el de Quirico, según me ha informado Gema, la hija de Nazaria y Tonino.
También se puede ver en esta calle la antigua casa, de tapial y con capacho, de Zarín y Chon.
No se quien me ha dejado o enviado esta fotografía, pero, la publico en el blog, lo mismo que otras, para recuerdo, y siempre con respeto, de los protagonistas.