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martes, 10 de febrero de 2015

La Gabardina.


Esta imagen me ha llamado mucho la atención. Y no por el lugar, pueblo o ciudad en que se encuentran los que aparecen en ella, ni por la perfección en su realización u otros motivos, sino precisamente por la gabardina, esa antigua prenda de vestir, ancha, larga y con mangas que llevan todos ellos puesta, excepto uno que la lleva quitada y en su mano, como queriendo lucir más el traje.
La gabardina recibe también el nombre de sobretodo, pues se colocaba sobre otras prendas de vestir, incluso el traje, que visten todos, como vemos en la imagen. Se la consideró casi siempre prenda de abrigo, aunque por los materiales de su confección era más bien de entretiempo y de protección para los días de lluvia. Antiguamente algunas llegaban casi hasta los pies. Tienen varios botones y solapas muy visibles. En la actualidad se confeccionan más cortas y con materiales distintos para poder usarlas incluso los días más fríos del invierno.
En la imagen vemos a los cinco con la gabardina, aunque uno la lleve en la mano y no puesta. Da la impresión de que se trata de un día festivo, o que ellos celebran fiesta. El traje que llevan todos lo denota. También los zapatos, todo ellos brillantes como si fuesen de charol, y la corbata, que uno, el que está colocado precisamente en el centro, suplanta por un bonito pañuelo. Ni que se hubiesen colocado así, intencionadamente, para hacerse la fotografía. Y que alguno hubiese dicho: Tú en el centro…Tal vez fuese el protagonista, el de mayor edad o por otro motivo.
Que son parientes o amigos no se pone en duda, la mano sobre el hombre del compañero lo atestigua. Y, aunque parezca que están serios, no es así, pues se atisba en algunos una leve sonrisa. Tres tienen una de sus manos en el bolsillo, casi de la misma manera, y uno de ellos está fumando. Su corte de pelo y peinado de forma parecida da la impresión de haber corrido a cargo del mismo peluquero.
Esta es una de las muchas fotografías que me ha enviado Mª Sol de Castro y que por falta de espacio no se incluyeron en el libro Joarilla de las Matas. Imágenes de un siglo. Pertenece  a la familia Santos. Bonita foto para el recuerdo, como muchas otras de las que se publicaron.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Santa Bárbara Bendita...

Este es el comienzo de un dicho, expresión o refrán, con santa Bárbara como protagonista, que se utilizaba con frecuencia en Joarilla y otros pueblos, sobre todo en el verano, cuando las tormentas arreciaban, con abundantes rayos y truenos, y que asustaban a la gente, por el temor a que las cosechas, a punto de recogerse, fuesen destruidas.
            Con el otoño comienza a caer la hoja, y los cambios atmosféricos se dejan notar. En este mes de Diciembre abundan los fríos y las heladas, también lluvias y nieves en algunos lugares. Y, aunque las tormentas con truenos y rayos sean más propias del verano, es ahora, cuando en el santoral cristiano aparece una santa, a la que se relaciona con todos estos fenómenos. Es Santa Bárbara, cuya fiesta se celebra el día 4 de Diciembre.
            De Santa Bárbara se acuerda mucha gente, según se dice, pero sólo cuando truena, hace mal tiempo o hay alguna adversidad, sobre todo meteorológica. Y los que más la recuerdan son los mineros, los pirotécnicos, los armeros, fundidores, artilleros, bomberos etc., pues la tienen por patrona. A ella se le invoca contra el fuego, los truenos y rayos, las explosiones, la muerte repentina y la impenitencia, etc.
            De esta joven doncella romana, hermosa y bella como ninguna, se prendó hasta su propio padre, Dióscoro, y por celos, más que por otra cosa, no quería que un hombre cualquiera se enamorase de ella. Por esta razón la encerró en la torre de un castillo. Pero ella, instruida en las verdades de la fe, decidió dedicar su vida a Dios, y se opuso a su padre cuando él la ofreció un marido. Por más que él lo intentase, ella no renunció a su fe, por lo que él mismo la asesinó cortándole la cabeza. Cuando lo hizo, con el cielo sereno y el aire quieto, se oyó un tremendo trueno y un rayo mató a su cruel e inhumano padre. Según cuenta la leyenda, el hecho ocurrió en Nicomedia, en tiempos del emperador Maximino Tracio, y en el siglo III.
            Bárbara se nos muestra con túnica talar, envuelta en manto rojo y con corona real o de flores. Sus atributos principales son la torre con tres ventanas que siempre la acompaña, colocada en su brazo izquierdo, junto a sus pies  o en el fondo del paisaje. También con la palma del martirio. Y en ocasiones se la representa con la espada de su martirio, un cañón o un proyectil, o el fondo rasgado por los relámpagos. 
Santa Bárbara con la torre y la palma en sus manos. Brime.
Imagen de la santa en la iglesia de Quiruelas de Vidriales.
Imagen en la iglesia de Pozuelo de Vidriales.
Proyectil que se colocaba junto a su imagen. Arrabalde.
            Se la venera e incluso es patrona de muchos pueblos y hasta le dedican novenas o triduos. También se la recordaba con una oración muy común y popular que existía y que se usaba mucho también en otros lugares. Con ella se pretendía implorar la mediación de la santa:
Santa Bárbara bendita
Que en el cielo estás escrita
Con papel y agua bendita,
Y en el ara de la Cruz
Paternóster Amén Jesús.
 Siempre me extraño que en Joarilla faltase su imagen en la iglesia, a pesar de acordarse tantas veces de la santa, pidiéndole protección contra las tormentas y rayos, e  incluso para obtener buenas cosechas. No ocurrió así con santa Rita que fue donada por una persona. Y también las devociones se centraron más en San Antón, San Roque y otros santos o vírgenes.
La devoción a Santa Bárbara se asocia también con las campanas, pues se cree que su toque puede ahuyentar a los nublados. Y en verdad existe entre los campaneros un toque llamado en algunos lugares tente nublo o toque a nublo, y en otros tente nube, que servía además de para lo dicho anteriormente, para que la gente que estaba en el campo pudiera, al oírlo, regresar a casa rápidamente, evitando así que le pillara en descampado. Había temor en los pueblos a morir en el campo matados por un rayo. Y hasta los sacerdotes conjuraban los nublados para que se alejasen.

Santa junto a la torre y con la palma y el rayo en sus manos. Bercianos de V.
Pero quienes más y mejor celebran a Santa Bárbara, entre otros, son los mineros, que para eso es su patrona. Así ocurre en las cuencas mineras de Asturias y de León. A los actos religiosos se unen los folklóricos y festivos. Lo que no falta nunca y todo el mundo conoce, como si fuese su himno y el de la minería, es la siguiente canción:
Santa Bárbara bendita
Tranlaranlará, tranlará (bis)

Patrona de los mineros, mira,
Mira, Maruxiña, mira,
Mira cómo vengo yo. (bis)

Traigo la camisa roja
Tranlaranlará, tranlará (bis)
De sangre de un compañero,
Mira, mira, Maruxiña, mira,
Mira, como vengo yo.

            En el pozo María Luisa
Tranlaranlará, tranlará, (bis)
Murieron cuatro mineros,
Mira, mira Maruxiña, mira,
Mira cómo vengo yo.

Mañana son los entierros
Tranlaranlará, tranlará, (bis)
De esos pobres compañeros
Mira, mira Maruxiña, mira,
Mira cómo vengo yo

                   Hasta aquí  un recuerdo para Santa Bárbara, en el día de su fiesta, una santa muy popular en algunas zonas y lugares, también en Joarilla, aunque no se contase con su imagen en la iglesia.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Cruces del Cementerio.



Ayer fue el día de los Difuntos, fiesta que, junto con la de los Santos, son importantes y destacan en el calendario litúrgico cristiano. A estas fiestas con sus costumbres o tradiciones, se apuntan casi todas las personas, independientemente de su mayor o menor creencia religiosa. Y es que son días asociados con la muerte, que llegará a la todos los humanos, lo mismo que a los demás seres vivos.
Pero además ocurre que estos días, por tradición, se visitan los cementerios. Familiares y amigos se reúnen para ello en el lugar en donde alguno de sus predecesores está enterrado. También ocurre, como no podía ser menos en Joarilla.
A la derecha el nuevo cementerio, junto a la carretera que va San Miguel.

El nuevo cementerio, ya desde hace muchos años, se encuentra a las afueras del pueblo junto a la carretera que conduce a San Miguel de Montañan, el pueblo más próximo a Joarilla. Es amplio y está bien ventilado y soleado. Mantiene las puertas de hierro antiguas, no así las paredes que, al ser de tapial y adobe, hubo que sustituirlas por las de ladrillo más seguras y resistentes.
Pero lo que más ha cambiado tal vez sea su interior, pues casi todas las sepulturas que estaban a nivel del suelo, con una cruz de hierro o de otro material en su cabecera, han sido sustituidas por grandes, costosas, y llamativas tumbas o panteones, algunas cargadas de inscripciones y cruces de tamaños distintos y del mismo material. Lo mismo ocurre en otros pueblos, y no digamos en las grandes ciudades, donde algunos cementerios se visitan también para ver las obras arquitectónicas o escultóricas que hay en ellos.
Recuerdo que antiguamente el sacerdote acudían con el roquete y la estola negra, uno de estos días al cementerio y rezaba un responso solemne por todos los que estaban allí enterrados. Después se acercaba a cada una de las sepulturas en donde hubiese familiares y rezaba otros responso, este ya a título particular, por el fallecido. En la actualidad algunos momentos religiosos de este tipo han desaparecido y tan sólo se celebra misa en estos días aplicada por todos.
Pero lo que sigue en aumento es adornar con flores las sepulturas y tumbas el día o días de la visita al cementerio. E incluso algunos como que compitiese en ello, dada la cantidad, además de la variedad, de flores, que colocan sobre ellas.
Todavía se conservan algunas cruces de hierro forjado de las muchas que había en el cementerio de Joarilla, Lo mismo he comprobado que ocurre en muchos otros pueblos y ciudades, aunque en algunos lugares las consideran un testimonio de antigüedad y también belleza. En este caso las tienen colocadas en un lugar especial del camposanto para que puedan ser contempladas.

Parte de la cruz anterior, en la que se indica el año y los enterrados.
Otra de las cruces de hierro que aún se conservan.
Cruiz de hierro ya retirada de las sepulturas.
Las cruces de hierro tienen una imagen en el centro.

Las demás cruces son de piedra o mármol de diversas formas y colores y abundan en todos los cementerios, junto con algunas imágenes del crucificado hechas en serie en talleres o marmolerías dedicadas a ello. 
Sepultura con verja y elevada cruz de piedra.

Cruz de forma distinta con inscripción sobre ela.
Varias cruces y algunas imágenes del Crucificado.
Parte posterior de varias cruces del cementerio.