sábado, 17 de abril de 2010

Joarilla. Melgar de Arriba y Santervás de Campos.


Palomares en el campo cerca del pueblo de Melgar de Arriba.


Indicador del Cento de Interpretación de la Caza en Sahelices de Mayorga.

Panel informativo de la avifauna de Melgar, Santervás, Joarilla y otros pueblos.



Campos vesdes en el entorno de Santervas.



En Monasterio de Vega hay un Centro de Interpretación de la Avifauna.



Ábsides de la iglesia de San Gervasio de Santervás de Campos.



El arroyo o río Valderaduey y el pueblo de Santervás de Campos al fondo.



Mapa que informa sobre el turismo y la naturaleza de la zona.



La iglesia de San Miguel de Melgar de Arriba.



La torre y entrada a la iglesia de El Salvador de Melgar de Abajo.



La torre de la iglesia de Monasterio de Vega.



Torre de la iglesia de Galleguillos de Campos.



La torre de la iglesia de Joarilla de las Matas.

Desde hace unos meses Joarilla está apareciendo con frecuencia en los medios de comunicación. Pero no por sus fiestas y tradiciones, ni por otros motivos merecedores de ello, sino por su cercanía con Melgar de Arriba y Santervás de Campos, dos pueblos que han solicitado la instalación en su territorio del cementerio nuclear o ATC (Almacén Temporal Centralizado).
Y es que instalaciones de este tipo afectarán a un entorno más amplio, por lo que también los pueblos cercanos tienen algo que decir al respecto. Tan sólo a 15 kilómetros de Joarilla se encuentra Santervás y algo menos Melgar de Arriba.
Es curioso y llama la atención lo que pasa en Castilla y León con frecuencia, que a los pueblos más alejados de la capital de provincia les ha llegado la atención administrativa y el progreso con más retraso que a los demás. Esto ha ocurrido con Joarilla y con toda la comarca situada al sur de León. Y también, rara coincidencia, ha pasado lo mismo con los Melgares y demás pueblos cercanos a Mayorga, situados al norte de Valladolid.
No deja de sorprendernos el que, en la actualidad, cuando con los programas europeos y otras actuaciones se está procurando adecentar los pueblos y sus campos, ordenar el territorio y defender el medio ambiente y la naturaleza, creando parques, rutas, aulas de interpretación, museos, etc., dos pueblos del norte de Valladolid, situados al sur del Cea, ahora río con abundante agua, vegetación, y pesca, y en tierra de Campos, hayan solicitado la instalación de dicho almacén de residuos, hipotecando a todo el territorio para el futuro, por muchas que sean las bondades que se ofrezcan.
El desarrollo del lugar tenía que ir por otros derroteros, que a nadie causasen extrañeza o admiración, y no para acercarse al lugar, sino para alejarse del mismo, como pudiera ocurrir si se lleva a cabo la citada instalación.
La paramera del sur de León, con Joarilla y pueblos próximos, y las tierras de Campos, de Santervás y de Melgar, verdes en primavera, y secas en verano, cuando la cosecha está próxima, los ríos o regatos con árboles que sobresalen en medio de la llanura, los palomares que adornan y dan vida los pueblos, las rutas a pie pisando y contemplando la tierra, etc., también merecen respeto.
Y mucho más lo merecen las torres de ladrillo de los pueblos, testigos del pasado y su historia, que destacan entre las viviendas, como vigilantes permanentes. Y las mismas iglesias y ermitas, algunas muy antiguas, las casas solariegas, las bodegas, etc., también tienen algo que decir.
Como tienen algo que decir, al menos para no quedar en el olvido, las aulas, museos y centros de interpretación que existen en muchos pueblos, creados con la finalidad de revalorizar el territorio y que no pase al olvido: Centro de Interpretación de la Avifauna de Monasterio de Vega, o el considerar a los campos de Joarilla como el habitat natural de la avutarda; o el Centro de Interpretación de la Caza de Sahelices de Mayorga, o el Museo del Pan de Mayorga, etc.
Deseamos que lo que se haga o construya en esa comarca contribuya a que la población no desaparezca, a que los vecinos no se alejen de su pueblo y a que los forasteros o visitantes se acerquen cada vez más al lugar. Y, por lo que hemos podido comprobar, el cementerio nuclear o almacén de residuos radioactivos, si se instala en Santervás o Melgar de Arriba, puede llegar a producir los efectos contrarios: alejar a los ciudadanos y ser menor el turismo y las visitas a la zona.

jueves, 15 de abril de 2010

Las Barreras


El lugar denominado Las Barreras.


Se llama así a un lugar que hay en el camino de Gordaliza del Pino, junto a las bodegas, que forma una hondonada rodeada de tierra rojiza, sin apenas piedras. En este caso el nombre no responde a su significado, pues suele denominarse así al terreno del que se obtiene o se saca el barro para el trabajo de la alfarería. Tal vez en alguna época también en Joarilla hubiese habido alguna persona con este oficio, que se sirviese de este barro.
Pero los mayores recuerdan las Barreras como un lugar de diversión y juego cuando eran niños y jóvenes, sobre todo durante la Semana Santa, los días en los que cogíamos las matracas para tocar en las tinieblas o en otros momentos. Y es que, además de tocar por las calles y ‘dar la matraca’, nos acercábamos a dicho lugar y desde arriba, sentados sobre las mismas, cogiendo el mazo con las manos, nos deslizábamos a toda velocidad por la ladera hacia el fondo del hoyo. Y entre subir y bajar se nos pasaba la tarde. A veces ocurría algún percance, caídas o revolcones, con heridas o rotura de pantalones. Pero todo sin demasiada importancia.
Al ser un hoyo, a veces se llenaba de agua la parte inferior, lo cual impedía el juego del deslizamiento. Pero la visita a las Barreras era obligada en algunas fechas.
Desde lo alto se divisa, a lo lejos, el pueblo, y más cerca, el prado de arriba, con el huerto del señor Luis, la Poza, el lugar que ocupaban las Adoberas, el Trébano, los Manaderos, la Alameda y el puente de entrada al pueblo, etc..
El pueblo desde el alto de Las Barreras.
Vista general. En primer término el huerto del señor Luis y al fondo el cementerio.

A las Barreras siempre se arrojaron escombros y fue una especie de basurero, lo cual, si antiguamente era una cosa mal hecha, en la actualidad lo es mucho más, pues existen medios y lugares específicos para la recogida de las basuras y los escombros. Hoy la naturaleza y el medio ambiente necesitan mucha mayor protección en todas las partes del planeta tierra, también en Joarilla.

viernes, 26 de marzo de 2010

Palomares.


El palomar es una construcción típica de Castilla y León y son abundantes en casi todas sus provincias, comarcas y pueblos. Pero principalmente en la Tierra de Campos y el Páramo Leonés. La verdad es que en Joarilla también había muchos palomares, pero son pocos los que aún perduran. Los materiales con los que, en principio, estaban construidos (adobe y tapial), el paso del tiempo y el abandono los ha hecho desaparecer.
Al ser edificios singulares or su arquitectura tradicional y popular, las Instituciones se han preocupado de ellos y han concedido ayudas a sus propietarios para que muchos de ellos hayan podido ser recuperados, sobre todo aquellos que tenían un mayor interés.
Los palomares presentan formas diversas: cuadrados, rectangulares, hexagonales, circulares, etc.; con patio y sin patio y con un solo tejado o varios, y a un agua o dos aguas, etc.
También se caracterizan por los adornos que tienen sobre su tejado o su cumbre, realizados casi siempre con ladrillos.


Palomar del Secretario, D. Epigmenio, hoy de otro propietario.

El de mayor tamaño, y uno de los más elegantes y mejor conservados en Joarilla, es el que llamábamos el palomar del Secretario (D. Epigmenio). Todavía se puede ver y admirar, pues el nuevo propietario lo mantiene en buen estado. Está cerca de las Eras y bandadas de palomas salían del mismo todos los días en busca de comida, cuando antiguamente se trillaba y eran muchos los montones y parvas con cereales que había por allí cerca.
Cerca de la Poza están los palomares de Antonia (Hoy de Moisés) y del Sr. Félix, este, junto a un pozo artesiano en la misma finca y al que acudía mucha gente a por agua, pues salía fresca y era de buena calidad. De ellos siguen saliendo palomas en busca de comida por los barriales, y a beber agua en el Reguero que está muy cerca.



Palomares del señor Félix y de Antonia, cerca de La Poza y de las bodegas del camino de Gordaliza.

En el Prado de Abajo también hay dos palomares, el de Fabio y el de Máximo. Así decíamos y así seguirán diciendo, pues se les nombra según quienes sean los propietarios de la tierra en la que están construidos. Estos también tienen cerca comida y bebida al estar muy cerca Valdelafuente, con agua que mana de una fuente y que corre por todo el valle.


Patio de la casa de Victor en la que está el palomar circular, cerca de Valdelafuente.



Palomar circular dentro del recinto de la huerta y casa de Victor.



Palomares de Fabio y de Máximo en el prado de Abajo.


A pocos metros, aunque dentro de una huerta, está el palomar de Victor, uno de los hijos del médico D. Florencio (ya fallecidos). Era de forma octogonal, de adobe y con patio interior. Ahira está pintado de blanco. Tenía siempre muchas palomas, que salían en bandadas por el prado y por las tierras que lo rodeaban.



Lo que queda del que fue el palomar de D. Pompeyo, cerca del Trébano.


Por supuesto que había más palomares, pero ya han desaparecido. Uno de ellos era el de D. Pompeyo, junto al trébano y cerca de la calle de El Chopo. Tampoco existía el del Sr. Eusebio cerca de los Manaderos, etc. Y ya más actual está el palomar de José Luis, detrás de su casa -chalet, al finalde las calle Las Cruces y en la misma tierra El Abrojal, de su propiedad. José luis tiene muchas palomas, como debe ser en un cazador, amante del campo y de la naturaleza en la que vive. Sobre palomas y caza escribiré en otra ocasión.

domingo, 7 de marzo de 2010

La Poza


La Poza se oculta entre juncales y demás vegetación durante el verano.

Junto al huerto del señor Luis, en el Valle o Prado de Arriba, cuando se llega a Joarilla viniendo de San Miguel de Montañán, se encuentra La Poza. Era como una pequeña laguna con agua durante todo el año, que recogía y por donde pasaban las aguas procedentes del citado valle en tiempo de lluvias, y cuando se producían riadas.
Las aguas pasaban por aquí y continuaban por el Reguero, bajo el puente y cerca de la Alameda. Seguían después por el Valle o Prado de Abajo hasta llegar al río Cea.
En la Poza se estancaba más el agua y duraba hasta el verano. Además decían, y así debe ocurrir, que, lo mismo que en los Manaderos, había allí también un manantial que contribuía a ello. Incluso el agua se utilizaba para regar alguno de los huertos que había en las proximidades.
A la Poza íbamos con frecuencia a pasar algunos ratos, sobre todo los domingos y días festivos, a merendar, pasear o simplemente a estar a la sombra de los chopos y cerca del frescor del agua. Y muchas veces a pescar, pues había peces, entre ellos alguna tenca. Y por supuesto también ranas, muchas ranas. A falta de piscinas, en el verano, también nos bañábamos en la Poza, lo mismo que se hacía en otras lagunas de pueblo
“Te espero en la Poza”. “Vamos hasta la Poza”. “Están por la Poza”, etc., eran frases o expresiones que se oían con frecuencia. Y, aunque la Poza era solamente el lugar concreto del manantial con laguna o charca, se entendía la frase como referida a toda la zona en la que estaba.
Era y siguen siendo, aunque con los cambios ligados al paso del tiempo, una zona verde y de expansión lo mismo que el Chopo, la Alameda, los Manaderos, el Trébano, Valdelafuente y algunos otros lugares de Joarilla.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Los Manaderos


Los Manaderos están muy cerca de la Alameda.




Es una zona verde y húmeda durante todo el año.


Con este nombre nos referíamos siempre a una laguna que había muy cerca de la Alameda. Todavía sigue existiendo. Su agua provenía en su mayor parte de un manantial que había en el mismo lugar. Lo cierto es que, en los veranos de Joarilla, cuando todo se secaba, la zona de los manaderos se mantenía verde y todo ello se llenaba de juncias, juncos y demás vegetación acuática. Y la humedad llegaba también, cómo no, a las tierras próximas y hacía posible que hubiese algunos huertos por allí. Quienes los cultivaban obtenían buenas patatas, cebollas, berzas, pimientos, etc. Si la humedad no era suficiente se servían del agua de los Manaderos, o de pequeños pozos que excavados en el terreno.
De niños íbamos a jugar con frecuencia a la Alameda y algunas veces el balón llegaba hasta la laguna y había que descalzarse para cogerlo. Y muchas veces, a falta de río, nos bañábamos en las aguas estancadas del charco, lo mismo que se hacía en La Poza y en otras lagunas que había por el campo.
También se pescaba en los Manaderos, sobre todo ranas, con un palo o una caña y un hilo en cuyo extremo se ataba un trozo de trapo rojo. La rana se tragaba el engaño (el trapo) y se tiraba de ella para sacarla del agua. Además de ranas había tencas y otras especies de peces de pequeño tamaño.
Cuando llegaba el verano y el calor arreciaba, la zona de los manaderos era la más concurrida de toda la Alameda. Y es que era el sitio más fresco debido al agua y a la sombra de los chopos. Allí se quedaba con los amigos, para jugar o para merendar.
En la actualidad han cambiado las cosas, pues, aunque sigan los Manaderos, podemos decir que Joarilla cuenta casi con un río, aunque llamado como siempre el Reguero. Y es que no deja de correr agua por él durante todo el año, procedente del desagüe de los canales de riego realizados para el regadío de las tierras del sur de León y los Payuelos.
El agua desde el norte corre por el prado de arriba y por el de abajo hasta llegar al Cea, el río más próximo al pueblo.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Los lavaderos y el bebedero

Lugar que ocupaban antiguamente los lavaderos.


El pueblo de Joarilla está emplazado en una pequeña ladera, al menos así se advierte cuando desde las Eras vamos hacia la Plaza Mayor. También se nota si desde aquí nos dirigimos hacia el puente o a la Alameda.
Antes de llegar a este último lugar pasábamos por delante de los dos lavaderos (los de la ropa) y por el bebedero (donde abrevaban los animales).
Al no disponer de fotografías antiguas (me gustaría que si alguno las tiene me las enviase) voy a contar, solamente con palabras escritas, cómo eran y cómo se utilizaban los lavaderos. Reconozco que una sola imagen sería suficiente y suplantaría a todas estas palabras.
El agua bajaba hasta ellos por una cañería desde el pozo artesiano que había en la Plaza Mayor. Llegaba hasta un pequeño depósito que había en la parte alta, y desde allí salía hacia los lavaderos. Otra cañería llevaba el agua limpia hacía el bebedero.
El lavadero de la parte superior se utilizaba para aclarar la ropa. El agua pasaba de éste al otro que estaba más bajo y que era donde se lavaba a mano y con jabón. Algunas mujeres en lugar de estregar o refregar sobre el cemento llevaban una tabla para hacerlo. De éste, las aguas, ya más sucias, salían hacia el Reguero que hay cerca de la Alameda.
En la parte más baja se encontraba el bebedero a donde todos los días acudían con el ganado, vacas, mulas, machos, burros y algunos caballos, para que bebiesen agua, que solía estar limpia y clara, a nos ser que tardasen en limpiarlo. En este caso se veía sobre el agua, a veces, una especie de algas y otras suciedades.
Algunos días se llenaba de animales el entorno del bebedero esperando para poder beber. Era cuando llegaba la vacada después de haber estado comiendo durante el día en los distintos prados del campo.
Vacada (otro día escribiré sobre ello) se llamaba al conjunto de las vacas del pueblo ( en algunos lugares también englobaba a los demás animales) que alguien, contratado para ello, se encargaba de llevarlos a comer todos los días al campo. En Joarilla solían reunirse en el corral del ganado que había en Las Eras.
En la actualidad los lavaderos y el bebedero han desaparecido, como las vacas y demás ganado que había en el pueblo. Ahora son más las máquinas existentes que los animales y el agua sale del deposito de la Eras y llega canalizada a todas las casas. En las granjas tan sólo hay que abrir el grifo y con una manguera llenar los depósitos, para que beban los animales.
Jardín en la plaza donde estaban los lavaderos.

El lugar que ocupaban los lavaderos está urbanizado y hay un pequeño jardín con árboles y flores. Y también algunos bancos en donde los vecinos que lo deseen pueden sentarse y pasar momentos en animada tertulia.

domingo, 7 de febrero de 2010

Iglesia. Imágenes en el retablo mayor o central


Además de la imagen de Santo Tomás, el patrón del pueblo, que se encuentra incorporada al mismo retablo en su calle central y en la parte superior, hay otras imágenes, algunas de gran belleza, y también antigüedad, que están colocadas en la parte baja del retablo, aunque no pertenezcan al mismo. Está allí para la contemplación y admiración de todos.
Dos son Inmaculadas. Una de ellas, de madera, tiene tallado y pintado, de dorado, el sol, a su espalda. Nos recuerda o reproduce el pasaje del Apocalipsis, 12, 1, que dice: “Apareció en el cielo una señal grande, una mujer envuelta en el sol con la luna debajo de los pies y sobre la cabeza una corona de doce estrellas”.
La imagen puede ser del siglo XVI, tal vez donada por alguna persona, como muchas de ellas, y es más antigua que la otra, al menos posee una mayor simbología. (Seguro que en el archivo parroquial hay más datos que incorporaremos a este blog, tan pronto como sea posible). Muchos vecinos desconocen este detalle de la imagen, porque lógicamente no se expone por la parte de atrás.
Virgen con el Niño.
El sol tallado y pintado en la parte de atrás de la imagen anterior.
La misma imagen vista de lado.

La otra, también es Inmaculada y responde más a las características de este tipo de imágenes del siglo XVII. Aparece a sus pies la serpiente y la luna, atributos que responden al texto del Génesis 3, 15 cuando dijo Dios a la serpiente: “Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer y entre tu linaje y el suyo; éste te aplastará la cabeza y tú le acecharás el calcañal ".
Inmaculada del siglo XVII.

Destacan también los dos bustos relicarios de las conocidas, según la Leyenda Dorada, como santa Úrsula y las Once Mil Vírgenes, pues parece ser que fueron once mil las martirizadas en el siglo III junto con ella.
Son tallas de estilo renacentista decoradas con collares, peinados y tocados de gran belleza.