domingo, 3 de junio de 2012
El Trébano, en blanco y negro.
viernes, 25 de noviembre de 2011
La imagen de hoy: Señal de tráfico en Galleguillos de Campos.
Al entrar en el pueblo se pide control y moderación en la velocidad.----------------------------------------------------
Y a la salida que se respeten las señales y, si se va en ciclomotor, que se utilice el casco.-----------------------------------------------------------
Hace algún tiempo, viajando por la carretera que desde Mayorga llega hasta Sahagún, decidí visitar Galleguillos de Campos, uno de los muchos y pequeños pueblos de la comarca. Al entrar en el pueblo me encontré con esta curiosa señal de tráfico, que muestra la imagen, algo parecido a un guardia civil, que indica moderación en la velocidad. Y, aunque no indica o concreta los kilómetros permitidos, tanto los del pueblo, como los forasteros lo entienden perfectamente.
La verdad es que la señal, además de ser curiosa y llamativa, es capaz de producir una sonrisa a los que la ven. Es de suponer que su autor haya sido una persona de Galleguillos, de las muchas que hay en todos los pueblos, con ocurrencias, imaginación y, como no, con ingenio y sabiduría práctica. Y, en cierto modo también artesano por el trabajo realizado en su confección.
Pero además ocurre que, si a la entrada pide moderación, a la salida ruega que se controle la velocidad. No podía ser de otro modo, pues desde la calle del pueblo se pasa a la carretera.
Por las imágenes vemos que en Galleguillos hay alguien que piensa en los demás, en la seguridad vial de vecinos y forasteros. Y que lo hace con gracia y buen humor, como debe ser, y seguramente que deseando una buena convivencia entre todos.
Porque de los muchos que pasan por la carretera hacia Sahagún o Mayorga, algunos se detienen en el pueblo para ver su iglesia con la torre mudéjar exenta, las casas antiguas, algunas de adobe y tapial, que todavía se conservan, la cooperativa vinícola, los palomares que hay en los alrededores, y el paisaje que ofrece una localidad ya de Tierra de Campos. Y sin olvidar el río Cea, y sus riberas, que están cerca.
Galleguillos tiene algo que ofrecer. Y algo también con lo que sorprender a todos los que llegan al pueblo, pues al entrar y salir se nos dice o aconseja “Por favor modere y controle su velocidad, por el bien de todos”.
martes, 8 de noviembre de 2011
Los "alantos" del abuelo Sixto.
El abuelo Sixto en una fotografía antigua de un documento de identificación. (Foto de Luis Miguel Bajo)----------------------------------------------
La calle Mayor de Joarilla con la casa del abuelo y el rincón de Suintila, ahora con moderna construcción en ladrillo.-------------------------------------------------------
En este camino estaba la bodega del abuelo. En su lugar, ahora se ve una pequeña caseta de entrada, cubierta con cemento.------------------------------------------------------
¡Que alantos¡, decía el abuelo Sixto.
Esta expresión era utilizada con frecuencia por él cuando tenía ante sí, o conocía algo que fuese un avance tecnológico o cualquier cosa que significase progreso técnico, o algo nuevo en el vivir diario de aquellos años, década de 1940, del siglo pasado en los que le tocó vivir, ya de mayor. Lo decía así siempre sin la silaba ‘de’, seguramente que convencido de ello, pues para él como para muchos otros, los años de escuela fueron pocos, y gran parte de su sabiduría procedía o se basaba en la experiencia, en el vivir de cada día, bien en el pueblo, dedicado a las labores del campo y el cuidado de los ganados, o en sus años de emigrante en Argentina, por cierto que sin mucho éxito.
Porque el abuelo, junto con el tío Santiago, de joven, aunque ya casado y con hijos, tuvo que emigrar buscando en otras tierras trabajo y un medio mejor de vida. Pero desgraciadamente no le fue bien y tuvo que volver al pueblo y seguir con sus tierras de trigo y también sus viñas, ya recuperadas de la filoxera, enfermedad que causó enormes pérdidas y que fue en parte la causa de la emigración de muchas personas de Joarilla y otros pueblos a distintos lugares de España y del extranjero.
De Argentina el abuelo trajo, si no dinero o bienes materiales, sí conocimiento y cultura del lugar, a juzgar por lo que contaba. Explicaba con detalle lo que vio y vivió allí, en relación con el progreso, y sobre las muchas personas de diferentes países que conoció.
¡Que alantos¡ en vez de ¡que adelantos¡ decía siempre al escuchar la radio, el parte diario, u otro tipo de noticias, sorprendido ante algunas de ellas. Y también cuando llegaba a sus manos el periódico Pueblo, que hojeaba cada día, deteniéndose en aquellas informaciones que más le llamaban la atención. Por cierto que, ya jubilado, y con defectos en la vista, se servía de una lupa para ello. Y a pesar de su edad, no exenta de problemas físicos, no dejaba de leer el diario y comentar con quien estuviese a su lado algo de aquello que más le llamase la atención. De mayor la lupa le era imprescindible. Con su ayuda llegó a leer el Quijote y hasta la Biblia, algunos de cuyos relatos, episodios o leyendas explicaba y comentaba al Sr. Demetrio y a otros vecinos de la calle mayor, cuando se colocaban en la solana en el rincón de Suintila.
Esta su afición por leer, de mayor, hizo que su cultura se acrecentase, se sorprendiese cada vez más de su pasado, cargado de trabajos y pocos medios de subsistencia, y que previera un futuro con más ‘adelantos’ como él siempre quería decir.
Estoy seguro de que, el abuelo, si hubiera conocido el progreso industrial, medioambiental y tecnológico de hoy, se hubiese adaptado perfectamente, e incluso se serviría de él en lo que le fuese posible.
Le gustaba la historia, pero mucho más la geografía. Tal vez hubiese influido en ello el haber viajado, como emigrante, a otro continente. Esto le creó afición y deseos de conocer cosas, aunque fuese viendo mapas o leyendo libros sobre otros continentes, países o ciudades del mundo. Sabía de países, pueblos, gentes diversas y costumbres Y sobre ello daba su opinión al respecto.
Por supuesto que de España conocía no solamente sus islas, regiones, provincias y pueblos importantes, sino también muchos otros pueblos de menor entidad. Tal vez fuese debido a que la abuela, Anastasia, había comprado un hule para la mesa de la cocina con el mapa de España y todos los días desayunaba, comía y cenaba, contemplando dicho mapa. Y lo hacía por afición y con agrado. De tanto ver y mirar el mapa le oímos decir muchas veces que la penísula ibérica tenía forma de piel de toro. Y en aquellos tiempos él no se lo había escuhado a nadie. Pero tenía razón.
Ya con 70 años se dedicaba menos al trabajo en el campo, pero nunca estaba sin hacer algo. Montado sobre el Cardino, así se llamaba el burro que tenia, iba casi todos los días a ver las tierras de las que era propietario en los distintos pagos del campo, y sobre todo, las viñas de la Caperuza. Viñas estas que cuidaba de modo especial, pues en ellas había cepas con uvas de clases distintas: malvasía, jerez, uvas negras grandes y pequeñas, uvas alargadas y de pico (Así decíamos por no saber el nombre de su especie o clase). De estas viñas se guardaban uvas en casa para el consumo y las demás se llevaban a la bodega para convertirlas en vino. Y en esto el abuelo Sixto sí que era especialista. Su trabajo, tanto para preparar la bodega, como para elaborar el vino era artesanal. Todo con sus propias manos, y también los pies, al menos para la pisa de la uva.
Era de admirar la limpieza que procuraba en todo: lavado del lagar, el pozal, las pipas, los tinos, y todo lo necesario para la preparación del vino. Una vez pisada la uva, con mucha paciencia, preparaba el pie: viga, piedra, huso, tablas, cuñas etc.
Del lagar salía el mosto hacia el pilo y de aquí pasaba a los tinos, cubas o cubetos, para su fermentación.
Solamente así podía conseguir un excelente vino clarete, el clarete leonés, que ahora se denomina rosado. Era suave y de exquisito sabor, apreciado dentro y fuera del pueblo, a pesar de que en Joarilla siempre hubo personas que destacaron por sus buenos vinos caseros o familiares. Pero el del abuelo Sixto era especial. De hecho lo escogían para invitar en fiestas y cofradías
Y, mira tú por donde, todavía algunos recuerdan al abuelo por esta cualidad, a pesar de destacar en otras como su saber, su bondad, el respeto, la atención y preocupación por su familia y amigos, etc. etc.
No hablaba casi nunca de política ni de políticos y gobernantes. La época que le tocó vivir tampoco era propicia para ello, pues la dictadura estaba en vigor. Hacía pocos años que la Guerra Civil había terminado. Y las dificultades y problemas en el vivir diario se habían acrecentado. Por esta razón el abuelo como muchos otros luchaban por buscar soluciones para que su vida y la de sus familias pasase del mejor modo posible.
miércoles, 19 de octubre de 2011
La imagen. El carro de varas.
En Joarilla, antiguamente había muchos carros, unos de par y otros de varas. Hasta que llegaron los tractores todos los agricultores usaban en sus trabajos el carro de par. Pero muchos tenían también uno más pequeño, el de varas que, aunque sirviese para las tareas agrarias, también se utilizaba para llevar a personas y útiles a distintos lugares. Era arrastrado por una sola caballería: macho, caballo, yegua, o burro como el de la imagen. Era más cómodo.
A veces solamente era posible viajar en carro, sobre todo durante invierno, cuando en Joarilla no había carretera y los caminos se llenaban de barro, agua y baches.
A falta de tartana o coche, de lo cual disfrutaban unos pocos los viajes se hacían a lomo de los animales o en carro de varas. En él se iba a Gordaliza, Vallecillo, Melgar o Monasterio para coger el coche de León o de Valladolid. En él se transportaba recipientes y cosas necesarias para las tareas agrícolas, o las relacionadas con la bodega u otras. En él iba la familia al campo para dar un paseo, ver las tierras y, si la vendimia estaba cerca, coger unos racimos de uvas para el consumo diario.
Y en un carro de varas guiado por un pequeño burro, al que sujeta el amigo Aquiles, van unos niños, seguro que algunos de sus sobrinos, dispuestos a disfrutar con el viaje. Sin duda alguna, quienes más disfrutaban subiendo a los carros eran ellos, los niños. Algunos por entonces no habían visto ni sabían cómo era un coche.
lunes, 12 de septiembre de 2011
Los Pastores, la fiesta de Joarilla
Por la Virgen o Ntra. Sra. de septiembre (el día 8), es fiesta en muchos pueblos y ciudades de España. Pero algunas localidades la celebran el domingo siguiente al día 8. Es el caso de Joarilla.He aquí algunas imágenes de la fiesta tal y como se celebró en el año 2008.
La Virgen del Rosario es la patrona de la cofradía de Los Pastores. Ella y ellos son los protagonistas de la fiesta.-----------------------------------------------
Ellos la pasean en andas sobre sus hombros por las calles del pueblo. Durante el recorrido la rezan y también la cantan...-------------------------------------
Y, de vez en cuando, bailan y danzan ante ella, al son de la dulzaina y el tamboril, que también van en procesión. Los dulzaineros no pueden faltar en esta fiesta.---------------------------------------------------------
La procesión trancurre por varias calles del pueblo, en algunas los edificios y casas son ahora ya de ladrillo, o revestidas de cemento y posteriormente pintadas.---------------------------------------------------
También pasan por la plaza mayor, espacio más amplio y, en la actulidad, limpio y urbanizado. La plaza es lugar de paseo, descanso y tertulia diaria para muchos vecinos, sobre todo los mayores y jubilados.----------------------------------------------------------------
Y llegan hasta la calle en la que estaba la fragua del señor José, a quien todos conocían y llamaban por su oficio, El Herrero.-----------------------------------------------------
En este lugar estaban los antiguos lavaderos, de memoria y recuerdo para muchos joarillenses. Hoy es una zona ajardinada y con asientos para descanso de vecinos y forasteros.--------------------------------------------------------
Por la mañana del segundo día de la fiesta, poco después de salir el sol, los pastores cofrades se preparan para la alborada, y recorrer danzando, de nuevo, las calles del pueblo. No falta a la cita Fermín, el portador del varal, en torno al cual golpean las cachas al ritmo de la dulzaina y el tamboril.
Así ejecutan la danza o paloteo, hoy ya conocida por muchas personas, y de muchos lugares, interesadas en este tipo de tradiciones.----------------------------------------------------------
Golpean las cachas unas contra otras, en torno al varal, produciendo un ruido especial, que llama la atención a los presentes.---------------------------------------------------
Danzan varias veces durante el recorrido por las calles. Tienen lugares fijos en los que lo hacen todos los años.---------------------------------------------------------
Si algún cofrade no asiste o danza mal, puede recibir La Triste. Esta es la primera palabra de los versos que cantan al efectuar sobre él dicho castigo.--------------------------------------------------------
Dulzaineros de León, que han ido a tocar durante la fiesta estos últimos años.-----------------------------------------------------------
Terminada la danza de las cachas se corre el cordero, denominado borro, por las calles del pueblo. Sale o salía del corral en el que están las ovejas del pequeño rebaño de la Virgen.
Niños y mayores van tras él.--------------------------------------------------------
Van por algunas calles, hasta llegar a la casa del mayordomo....-------------------------------------------------------
Allí lo atan y preparan para, de un modo más o menos ritual y solemne, sacrificarlo.--------------------------------------------------------
Una vez muerto, lo cuelgan del techo para su oreo y posterior trocedado. El borro servirá para la cena comunitaria que los cofrades celebran en este día. Y, después de la cena, salen de ronda cantando la Chaparrilla.
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sábado, 20 de agosto de 2011
Oficios Tradicionales y Artesanos II.
Portada del libro. Pepe el de Cunquilla de Vidriales, rellena con mosto una pipa de su bodega. Cosecha del año 20o9.
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Cestas de ofrenda hechas por Máximo Pérez, el cestero de Granucillo de Vidriales.
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ÍNDICE
1.- RELACIONADOS CON LA AGRICULTURA Y LA GANADERÍA
Los vendimiadores y la vendimia
Elaboración del vino
Hortelanos y semilleros en Carracedo de Vidriales
Iñigo Rábano, jardinero, hortelano y podador
El trillero
Julián Donado, el zahorí de Burganes de Valverde
Tasio, el pastor de Cunquilla de Vidriales
2.- RELACIONADOS CON LA ACTIVIDAD TEXTIL
Braulio Álvarez, sastre en Benavente
El tejedor
Tomás Verdes, cordelero en Uña de Quintana
La hilandera
Encaje de bolillos
Elaboración del lino
3.- RELACIONADOS CON LA CONSTRUCCIÓN
Isaías Zanca, adobero en Burganes de Valverde
Ezequiel Ibáñez Fidalgo, tejero en Burganes de Valverde
Angelino, el tapiador de Santa María de la Vega
4.- RELACIONADOS CON OTRAS ACTIVIDADES
Máximo Pérez, el cestero de Quiruelas de Vidriales
Benicio Gallego, el alguacil de Manganeses de la Polvorosa
Doroteo, el barbero de Villafáfila
José Antonio Guerra, el campanero de Santa Cristina de la Polvorosa
Narciso González, el sacristán de Burganes de Valverde
Lorenzo Tomé “Graficas Cubichi”, 60 años en la imprenta
Segundo Barrios, zapatero artesano de Santa Cristina de la Polvorvosa
Bernardo Blanco, el matanchín de Fuentes de Ropel
La matanza del cerdo en casa de Zótico. Fuentes de Ropel
Vicentina, la ermitaña de La Soledad
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viernes, 19 de agosto de 2011
Exhumación de restos humanos de una fosa en Joarilla de las Matas
Un momento de la excavación en Joarilla de las Matas. Foto Diario de León.
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