viernes, 26 de junio de 2015

Familias con niños-2



A las fotos que, sobre familias del pueblo, publiqué con anterioridad en este blog, quiero añadir algunas más con la particularidad de que en estas se ven más niños, de distintas edades, con su familia. Puede ocurrir que quienes las vean, sobre todo si son mayores en edad, reconozcan a algunas personas, o que incluso ellos mismos aparezcan en algunas de las imágenes. Esto les hará recordar mucho más y mejor el momento y las vivencias que, en general, todas las fotografías nos muestran.
Nos llama la atención la forma de vestir, sobre todo algunas personas mayores, con sus negros y largos vestidos, como la abuela Anastasia y la señora Federica. También los que cubren su cabeza con boina, como el abuelo Sixto y otros. Me gustaría poder reconocer, o al menos recordar, el nombre de los demás.
La señora Federica de pié, Domitila sentada y otros.
Mis abuelos Sixto y Anastasia, con mi tía Quirina.
Victorino, Peregrina, Isabel, Candi, Ana Mari y Amalia.
También sorprenderá a muchos el lugar en el que están hechas las fotografías, en general el patio o corral de las casas, o en algún huerto o jardín cercano, excepto una que parece ser se trata de la alameda u otro plantío.
Los mayores Aurita y Peregrina...
Familia Lorenzo Paniagua y Lupicina Álvarez.
Benita y algunos más de la familia...
Dña Justina con Jesús Mari, Rosa Blanca, Pilar y Oscar.
Hay una fotografía que formaría parte del libro de familia, o algo parecido, que es aquella en la que se ve a Antonino con su mujer e hijos. Sobre ellos ya publiqué una fotografía, en la entrada anterior. Ahora quiero destacar a Toni, el hijo más pequeño. Toni era uno de mis amigos de la niñez, y al que he visto pocas veces a lo largo de mi vida. De los demás no recuerdo los nombres, pero si alguien me lo indica lo anotaré en donde corresponda.
Foto del Libro de Familia de Antonino.
Sobre la fecha de estas fotografías, que también me ha enviado Mari Sol de Castro, no sabemos cuál es con exactitud. Tan sólo figura una de ellas el año 1950. Pero podemos afirmar, de forma general, que todas serán de esta década de 1950 o de la de 1960. Cualquier sugerencia o información sobre las mismas, por parte de los que visiten el blog, será bien recibida y se añadirá a este breve comentario.

domingo, 7 de junio de 2015

Familias del pueblo-1



En el libro Memoria Fotográfica de un Siglo dedicamos un capítulo o apartado a las familias. Y se pueden ver varias imágenes con bastante antigüedad, de las cuales publico aquí algunas, para que las puedan conocer todas aquellas personas que viven en el pueblo, o los que residen fuera y todavía no han tenido el libro en sus manos. Las que no aparecen en el libro fueron cedidas tras la edición, por sus dueños.
Las fotografías están cargadas de recuerdos, y tal vez añoranzas, para algunos familiares y amigos. Y es que en las imágenes aparecen, junto a las personas mayores, algunas ya fallecidas, y otros más jóvenes que viven allí, o que van de visita con frecuencia.
Incluso en algunas fotos nos llaman la atención los niños, algunos de ellos nietos, y hacia los que se centran las miradas de los mayores.
Como pie de foto tan sólo me limito a escribir su procedencia, el nombre que figura al pie de cada una cuando Mª Sol de Castro me las envió. De todas las formas el que las vea y quiera hacer alguna aclaración o proporcionarme información lo puede hacer  a mi correo electrónico, o como crea conveniente. 
Antonio y Séfora.  (Aurita)
Aurita.
Aurita.
Santos.
Valentina e hijos.
Cesar- Félix
Silvino
Gundemaro
Lupìcina
Pepe- Nemesio.
Domitila
Teresa. Oriol. Ladis.
Aurita
Mencía. Pérez y Castro


                                                                                       

domingo, 24 de mayo de 2015

Bodegas.-3



Con anterioridad he escrito en este blog sobre las bodegas, o ir de bodega. Pero por las nuevas y antiguas imágenes que me han llegado quiero hacerlo una vez más.
Porque ir a la bodega se hace durante todo el año, sobre todo  aquellos vecinos de Joarilla que todavía cultivan viñas y elaboran vino, pues además de ir con frecuencia a por la bebida, tienen que  preparar cubas y limpiar todo el recinto al llegar la vendimia Pero lo más común es que sea a partir de la primavera y durante el verano cuando más se va  a dicho lugar, bien a comer, merendar, o simplemente a probar el vino con parientes y amigos, cuando a cada uno le apetezca. 


La bodega no deja de ser una distracción en la vida del pueblo y, para algunos, de tal valor e importancia que consideran una atención especial el invitar a forasteros y amigos a ir, ver la bodega,  y pasar un rato en el lugar, degustando algún tipo de comida junto al vino, antes denominado casi siempre clarete, como vino propio de esta zona de León. Ahora todo, poco a poco, cambia o va cambiando con el paso del tiempo. Y al desparecer las personas mayores se van introduciendo nuevas maneras en las costumbres y vivencias de los pueblos.
Desde las bodegas de Joarilla, al menos desde gran parte de ellas, situadas al este del pueblo y en lugar elevado, se ofrece una amplia y bella panorámica, pues se ve casi todo el pueblo, el puente, ahora con río en el que no falta el agua, y también los valles que se alargan por un lado hasta San Miguel de Montañán y por el otro casi hasta Melgar de Abajo. 
Y algunos también ven o recuerdan desde dicho lugar la poza, el huerto de Luis, las adoberas, el alambique, la alameda, Valdelafuente, etc. Y por supuesto se ve también la torre, el depósito de agua, el cementerio, etc. Y hasta el mismo San Miguel, pueblo citado anteriormente.
Hay distracción suficiente desde las bodegas, y más si se da paso a los recuerdos. Pero allí se va también a merendar, casi siempre en grupos de amigos o familiares, y si el tiempo es bueno se colocan delante de la puerta, al aire libre o junto a la caseta o cuartel, si se dispone de él.

 Las imágenes que vemos aquí, todas ellas antiguas, forman parte de las que vecinos y amigos del pueblo, cedieron para el libro Memoria Gráfica de un Siglo, que publicamos el verano pasado, y que no se pudieron incluir en dicha edición. Mari Sol de Castro me las ha enviado y podrán verlas en este blog. Al no conocer a muchas de las personas que aparecen en ellas, prescindo de los pies de foto y que  los que las vean sean los que opinen sobre ellas.


jueves, 2 de abril de 2015

Monumento de Semana Santa


Feliciano en el trastero de la iglesia de Joarilla.
Acabo de leer en Sahagún Digital una información sobre las Sargas de Valdescapa de Cea y me han recordado el antiguo monumento que en estos días de Semana Santa se colocaba también en Joarilla, cubriendo con él todo el retablo mayor o central de la iglesia. Esta costumbre o tradición que creíamos había desaparecido persiste aún en pueblos de León y también de Zamora, de lo cual he escrito y publicado varias entradas en mi blog Patrimonio Popular.
Sobre el monumento de Joarilla hace varios años Feliciano, el sacristán, me enseñó unas tablas pintadas que se encontraban, abandonadas, en el trastero de la iglesia. Efectivamente formaban parte del monumento, junto con muchas más y algunas sargas, telas pintadas sobre el mismo tema.
Con dichas tablas se cubría todo el retablo central o mayor, para que durante los estos todos los cristianos centrasen su atención en torno a la Pasión de Cristo.  De ahí que en todos los monumentos  el tema central era la Eucaristía. De hecho se hacían o colocaban el Jueves Santo, pues una vez terminados los oficios el copón con las hostias consagradas se trasladaba al Monumento.  Además a partir de la Eucaristía da comienzo la Pasión con la traición de Judas, la Oración del Huerto, el Prendimiento, etc.  En las tablas o sargas se reflejaban algunos de estos acontecimientos. Y también podía haber pinturas con los evangelistas, como ocurre en Joarilla. E incluso de otros personajes bíblicos.
Evangelista San Mateo.
Evangelista San Juan.
La colocación del monumento que ocultaba el retablo mayor u otro de la iglesia coincidía con aquella época del pasado en la que, al llegar la Cuaresma y la Semana Santa, la Iglesia obligaba a cubrir todas las imágenes con telas o velos, con la finalidad de que los santos, santas, y vírgenes, no impidiesen centrar la atención en Cristo y su Pasión, que se conmemoraba durante estos días. Y muchas de las telas que hoy se conservan seguramente que son las sargas antiguas que cubrían algunos retablos o imágenes. Las sargas lógicamente estaban pintadas con temas de la Pasión.
Por estos pueblos del norte de Zamora concretamente en la comarca de Benavente y algunos de la de León, siguen colocando el Monumento. Y es que algunos sacerdotes o sacristanes, con permiso de su párroco, revisan los trasteros o las cajoneras de la sacristías y de vez en cuando encuentran si no todo, sí parte del monumento. Ojalá que sean muchos pueblos más lo que recuperen. Seguro que será del agrado de muchas personas el ver y admirar pinturas que sobre la Pasión realizaron hace ya muchos años artistas locales en muchos casos, pero merecedores de respeto y atención.  

martes, 31 de marzo de 2015

Moisés, de Nazareno.


Es esta una de las pocas fotografías, antiguas y que tienen que ver con la Semana Santa, que se publican en el libro, Joarilla de las Matas. Memoria de un siglo, que presentamos el verano pasado. Se trata de Moisés  González, el hijo de Serafín, al que, con 7 u 8 años vistieron de nazareno (hábito morado y cinturón amarillo) y además colocaron sobre su cabeza una corona de acacia (con espinas que se le clavaban en la piel). El pelo procedía  de su prima Tere. Y lo hicieron para que participase en la procesión del Viernes Santo del año 1953. La razón no era otra, según consta en el pie de la foto y también en el libro, que “le habían ofrecido, si se curaba del sarampión”.
La imagen se comenta por sí sola, pero quiero detenerme en algunos detalles. Se trata de una época pasada con formas de vida y costumbres muy distintas a las actuales.  Por aquellos años todavía no existían las vacunas contra enfermedades, algunas propias de niños y jóvenes, como el sarampión, la varicela, las paperas, etc. Y solamente la permanente atención médica, de D. Florencio en este caso, y los cuidados de los padres, podían conseguir que se superasen dichas enfermedades. Seguramente que también muchas personas rezaban y pedían a los santos, vírgenes o Cristo, su intercesión y mediación para la curación de sus hijos.  Y como ocurre en este caso hubo hasta la promesa de, si el niño se curaba, vestirle de nazareno y participar en la procesión del Viernes Santo, acompañando al Cristo de la ermita.
Llegado el momento se cumplió la promesa, a juzgar por la imagen, imagen a la que el protagonista, Moisés, ya jubilado en la actualidad, ha comentado  añadiendo algunos detalles que no se le olvidarán nunca, como el picor que le producían las espinas de la corona, al clavársele en la piel, picor que tuvo que aguantar durante toda la procesión desde la iglesia hasta la ermita, hasta el punto de querer quitársela por lo molesto que era. Pero  había que cumplir con la promesa. Este era el deseo de sus padres y también del agrado de la divinidad, en este caso Cristo.
Las molestias de la corona, al clavársele los pinchos,  fueron la causa de que su rostro estuviese como triste y apenado. Y seguro que con ganas de concluir el recorrido. Pero lo previsto es que se llegase hasta el final y, como he dicho antes, cumplir con lo prometido. Y es que algunas de las tradiciones religiosas populares están llenas de fe y confianza en lo divino, y más cuando lo remedios humanos son escasos, como ocurría por entonces, cuando ni vacunas, ni otros medicamentos necesarios estaban en uso, o tal vez no al alcance de todos.










sábado, 21 de febrero de 2015

La Casa de la Señora Rosalina


Maribel y Ana Belén. A la derecha la casa de Rosalina.

Esta fotografía con Maribel y Ana Belén, las hijas de mis primas Candelas y Nieves en primer plano, me ha servido para recordar a la señora Rosalina y familia. Y es que su casa es la que se ve al fondo, a la derecha, con puerta trasera y boquerón. Como éramos vecinos recuerdo con bastante detalle el lugar donde vivía y también a su familia.
La puerta grande, denominada trasera, se utilizaba para los carros, y demás útiles o maquinaria agrícola. Pero en ella había una puerta más pequeña para entrar y salir las personas. Por lo tanto era trasera y delantera. Sin ventanas al exterior, tan sólo el boquerón por el que se metía la paja o la hierba para los animales o para el servicio del hogar, ya que había que preparar la lumbre todos los días y se necesitaba paja y palos. Junto a la puerta vemos una parte de la pared de tapial y con el capacho algo ya deteriorado.
Por el aspecto que tiene la fachada no parece una vivienda. Y es que esta se encontraba en el interior, daba a un gran patio o corral que se veía nada más pasar por la puerta. Al fondo del patio una higuera con muchos años de existencia y que producía abundantes higos para la familia y para repartir entre los vecinos de la plaza, vecinos que en la misma acera eran Munima y el señor Marceliano por un lado y Antonio y Séfora con sus hijos por el otro. Nosotros también estábamos cerca, pues nuestra casa está junto a la de Antonio.
El señor Manuel era el marido de Rosalina y tenían dos hijos Cesar, Sarito para todos, y José María. Cesar se marchó pronto fuera por motivos de trabajo y José María vivió más tiempo en Joarilla con sus padres y, cuando el señor Manuel murió, con su madre Rosalina. Por cierto que cuando murió  recuerdo que estaba yo en el pueblo.
Con esta familia pasamos muchos momentos en la plaza y junto al caño que estaba frente a su casa. Allí estábamos sentados, viendo y oyendo caer el agua y a la gente cuando llenaba los botijos o cántaros para llevarlos a casa. Por cierto que el agua sobrante debidamente canalizada iba hasta el depósito que había en los lavaderos y el bebedero, y se aprovechaba para lavar la ropa y dar de beber a los animales.
La familia de Rosalina tenía algunas tierras y había que cultivarlas. De todas formas recuerdo que Jose María ejerció durante algún tiempo de mecánico, reparando sobre todo bicicletas. Después creo que también se fue de Joarilla, aunque su hermano lo debió de hacer primero.
En la fotografía se ven varias casas, una de ellas de tapial, con bocarón y con puertas traseras, aunque aquí también sean delanteras. Por ellas se entraba a la vivienda de esta familia formada por Rosalina, su marido Manuel y sus hijos Cesar y José María. La vecindad creó amistad y también gratos recuerdos, que he querido reflejar a través de estas breves líneas.





martes, 10 de febrero de 2015

La Gabardina.


Esta imagen me ha llamado mucho la atención. Y no por el lugar, pueblo o ciudad en que se encuentran los que aparecen en ella, ni por la perfección en su realización u otros motivos, sino precisamente por la gabardina, esa antigua prenda de vestir, ancha, larga y con mangas que llevan todos ellos puesta, excepto uno que la lleva quitada y en su mano, como queriendo lucir más el traje.
La gabardina recibe también el nombre de sobretodo, pues se colocaba sobre otras prendas de vestir, incluso el traje, que visten todos, como vemos en la imagen. Se la consideró casi siempre prenda de abrigo, aunque por los materiales de su confección era más bien de entretiempo y de protección para los días de lluvia. Antiguamente algunas llegaban casi hasta los pies. Tienen varios botones y solapas muy visibles. En la actualidad se confeccionan más cortas y con materiales distintos para poder usarlas incluso los días más fríos del invierno.
En la imagen vemos a los cinco con la gabardina, aunque uno la lleve en la mano y no puesta. Da la impresión de que se trata de un día festivo, o que ellos celebran fiesta. El traje que llevan todos lo denota. También los zapatos, todo ellos brillantes como si fuesen de charol, y la corbata, que uno, el que está colocado precisamente en el centro, suplanta por un bonito pañuelo. Ni que se hubiesen colocado así, intencionadamente, para hacerse la fotografía. Y que alguno hubiese dicho: Tú en el centro…Tal vez fuese el protagonista, el de mayor edad o por otro motivo.
Que son parientes o amigos no se pone en duda, la mano sobre el hombre del compañero lo atestigua. Y, aunque parezca que están serios, no es así, pues se atisba en algunos una leve sonrisa. Tres tienen una de sus manos en el bolsillo, casi de la misma manera, y uno de ellos está fumando. Su corte de pelo y peinado de forma parecida da la impresión de haber corrido a cargo del mismo peluquero.
Esta es una de las muchas fotografías que me ha enviado Mª Sol de Castro y que por falta de espacio no se incluyeron en el libro Joarilla de las Matas. Imágenes de un siglo. Pertenece  a la familia Santos. Bonita foto para el recuerdo, como muchas otras de las que se publicaron.