jueves, 13 de enero de 2011

El Cordel de las Merinas y la Memoria Histórica.

Al escribir hace unos días en este blog sobre el Cordel de las merinas, de Joarilla, me ha venido a la memoria un hecho o acontecimiento triste, que me contaron hace tiempo algunas personas del pueblo, y que pudo haber ocurrido en los años de la guerra civil. De ahí el título del escrito.
Hace 60 o 70 años para viajar a la capital desde Joarilla, era necesario ir a coger el coche a uno de los pueblos próximos por los que pasa la carretera. Había que hacerlo en bicicleta, en carro o sobre una caballería, y por caminos de tierra. Menos mal que la distancia era solamente de ocho o nueve kilómetros.
Parece ser que, en época invernal, uno de los días de aquellos lamentables años, una persona de Joarilla fue a Valverde Enrique en su bicicleta, para coger el coche que le llevaría a León.
Al regresar de la capital y ser ya casi de noche, un amigo de Valverde le dijo que dejase la bicicleta allí, y que su hijo le llevaba en el caballo hasta Joarilla, cosa que así hicieron.
De Valverde a Joarilla hay que pasar por el monte de Ladís y atravesar el Cordel de las Merinas.
Emprenden el viaje, a caballo y ya de noche, y una vez pasado el monte, ven, no muy lejos, unas luces y varias personas, unos hablando y otros llorando.
Acuerdan cambiar de dirección para pasar algo más lejos del lugar y del griterío. Y lo hacen, pero incluso desde más lejos ven que donde estaban las luces había una camioneta parada y, al tiempo que oyen llantos y gritos, suenan tiros.
Parece ser que, ya con anterioridad, habían excavado allí una fosa, y estaban arrojando en ella a algunos asesinados en esa noche. De dónde procedía la camioneta nada me contaron, ni tampoco la procedencia de las personas. Pudiera tratarse de uno más de los muchos lugares en que haya enterradas personas, que fueron asesinadas en los años de la guerra civil.
No me dijeron el lugar exacto en que ocurrió el hecho, pero debió de ser en el mismo Cordel y no lejos del monte de Ladis. Posteriormente me enteré de que durante muchos años algunas personas (no se ni quiénes, ni de qué pueblos) estuvieron llevando flores para depositarlas en el lugar.
Seguramente que algunos de Joarilla, sobre todo mayores, conocen el hecho por haber vivido en aquellos años, o porque se lo contaron sus antepasados.
Desde que se aprobó la Ley de Memoria Histórica han sido ya muchas las fosas excavadas para recuperar y enterrar dignamente a los asesinados en aquella época. Concretamente no hace mucho tiempo se excavó una en Izagre, un pueblo próximo a este lugar. La tumba estaba a la salida del pueblo, cerca de la carretera.
Me ha parecido interesante contar esto, para que se conozca, aunque no deja de ser un caso más de los muchos ocurridos en la provincia de León, y en la demás provincias de Castilla y León y del resto de España. Y es que la información, además de estar en los archivos, libros y documentos escritos, se encuentra también en el recuerdo y relato de las personas que vivieron en aquella época, o en las que escucharon su testimonio o legado.



miércoles, 12 de enero de 2011

El Cordel de las merinas

Las tres cañadas de la mesta. La del centro, es la leonesa occidental, que pasaba cerca de Joarilla.
(Dibujo tomado del libro Pastores y Trashumancia en León, 1992, de Manuel Rodriguez y Antonio Gómez)-

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La cañada o cordel de las merinas, en la actualidad, a su paso por Joarilla.
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El monte de Ladis, ahora de sus hijos, se encuentra muy cerca del cordel.
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Encinas centenarias que se pueden ver en el camino de acceso a la casa del monte.
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Algunas encinas y robles que aún se conservan en la Dehesa, cerca del cordel.
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Rebaño y pastores por la cañada de La Vizana, camino de Extremadura. Al fonfo la ciudad de Astorga. (Fotografía del libro Pastores y Trahumancia en León. 1992).
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Otro rebaño por la cañada de La Vizana, cerca de Astorga. (Foto del libro ya citado).
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La Presentación en León el pasado mes de diciembre del libro De Babia a Sierra Morena – Un viaje ancestral por la Cañada Real Berciana de Manuel Rodríguez Pascual (texto) y Fernando Fernández (fotografías), me sugerido escribir algo sobre el cordel o cañada de Joarilla. No deja de haber sido este lugar, y sigue siéndolo, uno de los pagos más conocidos y destacados del campo, pues a ambos lados del mismo siempre hubo tierras de cultivo, cereales y viñedos. Y además estaba muy cerca del monte de Ladis, de la Mudarra y de la Dehesa.
Pertenece y forma parte de la antigua Cañada Leonesa Occidental. Los diferentes cordeles que la forman se dirigían desde los puertos de la montaña, en las cuencas altas del Bernesga y Torío, hacia la ciudad, bordeándola, y se unían en Puente Castro antes de cruzar el río Torío. La cañada continúa por el Puente Villarente y sigue no lejos de Mansilla de las Mulas, Santas Martas, y otros pueblos, hasta Mayorga de Campos, ya en la provincia de Valladolid. Y después de recorrer 650 kilómetros, termina en tierras de Extremadura.
Antes de llegar a Mayorga ha pasado cerca de Joarilla. Para los Joarillenses siempre fue y es recordada y denominada ‘cordel de las merinas’.
Era frecuente que vecinos del pueblo se acercasen al Cordel para ver pasar a los rebaños, cientos de ovejas, los perros mastines, y los pastores (mayoral, rabadán, zagal y demás ayudantes), unos a pie y otros en burros u otras caballerías. En ocasiones pernoctaban en el mismo cordel y, a veces, los dueños del monte les prestaban alguna atención, tal como leemos en el libro Memoria de la Trashumancia, editado por el Diario de León en la Biblioteca Leonesa de Tradiciones.
Una persona, que vivió la trashumancia, siendo zagal, y que cuenta con detalle todo el recorrido por la Cañada, al llegar a este lugar dice:
El Cordel era ancho, aunque con bastante viñedo a uno y otro lado, que era necesario proteger. Por tierras llanas y caminos polvorientos llegamos a un descampado entre los pueblos de Albires y Joarilla de las Matas, donde pernoctamos.
Allí apareció un señor pidiendo que lleváramos el ganado a pasar la noche a una finca de su propiedad. En lugar de darnos de cenar, vino cargado con una espuerta de racimos de uvas, que distribuimos entre los cinco…
También quiero recordar lo que ocurrió el año en el que, cuando pasaban por el Cordel los rebaños, se desencadenó una gran tormenta, con abundante granizo, lo que provocó la muerte de muchas ovejas. Los del pueblo que salieron para ver la situación en que se encontraban y prestarles ayuda, regresaron con ovejas de las que se pudo aprovechar su carne.
En la actualidad el Cordel casi ha desaparecido, en parte por las obras de la concentración parcelaria y también por culpa del arado que algunos han utilizado para ampliar sus tierras. Además se ven por allí regueras o acequias, aunque naturales, por las que ya corre agua, de la que algunos se sirven para regar.
El Cordel de las merinas de Joarilla, como el de otros muchos lugares, está a punto de desaparecer, pero sigue teniendo historia y en torno a él todavía hay mucho que decir y contar, como ocurre con todos aquellos lugares que han servido para el paso de las personas o de las animales, en este caso las ovejas merinas. Solamente la vigilancia y el cumplimiento de lo legislado al respecto, podrá hacer que se pueda seguir contemplando y admirando este legado del pasado y de la tradición leonesa de la trashumancia.

miércoles, 5 de enero de 2011

Tan, tan, ya vienen los Reyes...


Momento de la Huida a Egipto en la representación del año 1956.

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Los Reyes Magos, con sus pajes, al comenzar la representación, en el año 1953. Caminaban cantando lo siguiente:
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Los tres reyes árabes emprenden,
una marcha, alegres y contentos,
deseando llegar, al momento,
a quien buscan llegar a encontrar.
Van en busca del Rey de los cielos,
del eterno Hijo de Dios Padre,
que ha nacido de una Virgen Madre,
¡Oh¡ prodigio, digno de admirar...
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Pregonero y alguacil ante el rey Herodes con su paje al lado. Año 1956.
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Los tres Reyes ante Herodes junto a su palacio. Representación del año 1953.
Herodes les dice: ¿Tres reyes de la Arabia? ¿Cómo se entiende, de la Arabia o de la rabia?
La rabia será la mía, pues ¿qué pretenden esos reyes extranjeros entre la gente judía?......
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Mujeres que hicieron de lloronas, por la matanza de sus hijos, en la representación del año 1955.
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El rey Herodes y su paje en el año 1954.
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En la imagen los que hicieron de reyes y cura en el año 1959.
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"Tan, tan, ya vienen los Reyes..." es el título y primer verso de un villancico de Navidad que se oía mucho al acercarse el seis de enero, festividad de los Reyes Magos. Y es que antiguamente, por la década de 1950 y 1960, se vivía más intensamente esta tradición. Lo del papa Noel aún no había llegado ni se conocía en Joarilla.
En este día había mucha fiesta y más si se representaba el auto de los Reyes Magos, como solía hacerse casi todos los años.
-Fiesta mágica y muy esperada por los niños. La víspera se preocupaban de colocar los zapatos, bien limpios, en las ventanas que daban a la calle y que había que dejar, durante la noche, un poco abiertas. Estábamos seguros de que iban a pasar por allí los Reyes y dejarían los regalos. Los niños se acostaban temprano y durante la noche, entre sueños o despiertos, oían ruidos de caballos, que pasaban por la calle. Y hasta se imaginaban la escalera colocada en las ventanas para subir y depositar dichos regalos.
-Y también mucha fiesta para todos los demás, pues, después de la misa, solía representarse “los Reyes”, poniendo en escena los momentos más destacados en relación con este tema evangélico. Durante varios días, jóvenes y algunos mayores, se habían preparado para ello, ensayando como actores que representaban a los dsitintos personajes.
Unos hacían de Melchor, Gaspar y Baltasar, vestidos a la antigua, con sus respectivos pajes y cada uno con su caballo; otro hacía de rey Herodes; había también doctores de la ley, conocedores como nadie de las Sagradas Escrituras.
Por supuesto que no faltaba el portal el Belén a donde se habían instalado san José, la Virgen María y el Niño Jesús, y a donde llegarían los Reyes para adorar al Niño y ofrecerle oro, incienso y mirra. Ni faltaba el ángel, que informó a los Reyes de que se alejasen de Herodes, pues quería asesinarlo.
Precisamente, una de las escenas que más sorprendía a todos por su crueldad era la matanza de los inocentes. Se trataba de unas madres con sus niños en los brazos (en este caso muñecos y muñecas), que se lamentaban y lloraban su muerte.
Y durante la representación también había quien hacía de alguacil y pregonero.
La plaza Mayor se llenaba de gente, no solamente del pueblo, sino también de los pueblos vecinos. Por entonces, la población era mucho mayor.
Y todos disfrutaban y vivían intensamente esta tradición religiosa. Era otra la forma de vida y las costumbres. Y aunque, en la actualidad, se goce de mayor libertad, progreso, educación y cultura, debemos respetar la tradición, como testimonio del pasado.
Antes y después de la representación se cantaban villancicos populares y, en este día de Reyes, el que más se oía era este:
Tan, tan, ya vienen los Reyes,
tan, tan, Melchor y Gaspar,
tan, tan, les sigue un negrito
que todos le llaman el rey Baltasar.

Tan, tan,les sigue una estrella,
tan, tan, la vieron llegar,
tan, tan, junto a un portalito,
donde ha nacido el Rey celestial.
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Fotografías tomadas del libro:
Pérez Mencía, Emiliano. "La Cordera y los Reyes. La Navidad en Joarilla de las Matas". Benavente, 2003.

domingo, 26 de diciembre de 2010

"La Cordera y los Reyes". La Navidad en Joarilla de las Matas.


Portada del libro sobre la Navidad en Joarilla de las Matas. Año 2003.

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Los pastores, el ángel, otros actores, y algunos acompañantes, posan en la plaza de la iglesia con la corderilla que se ofreció antes de la representación del año 2002.

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Cartel anunciador de las actividades organizadas por el Instituto Leonés de Cultura sobre la Pastorada Leonesa durante los días 16 al 19 de diciembre de 2010.

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El grupo vocal e instrumental de Zamora 'Alollano' interpretando en la basílica de la Virgen del Camino algunos cánticos de la Pastorada Leonesa.
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"La Cordera y los Reyes". La Navidad en Joarilla de las Matas, es el título del libro que publiqué en el 2003. Sirvió de homenaje y recuerdo para los hombres y mujeres de Joarilla que en este mismo año, y después de casi 40 sin hacerlo, iban a poner en escena, el día 6 de enero, el auto los Reyes Magos. La Cordera (o Pastorada) la habían representado el día 21 de diciembre del año anterior.
Desde esta fecha las representaciones se han repetido, aunque no todos los años. Nuestro deseo sería que continuaran con esta tradición, no solamente en Joarilla sino también en otros pueblos de la provincia.
Con la publicación se trataba de dar a conocer el hecho, y hacer ver su importancia desde el punto de vista tradicional.
Los pastores en Joarilla siempre tuvieron gran protagonismo. Y, no sólo por la representación de la Cordera o Pastorada, en la cual participaban, sino porque desde 1833 e incluso antes, existe una cofradía que lleva su nombre en la que destacan la danzas de las cachas y la ronda de la Chaparrilla, aparte de lo diversos actos religiosos Ocurre que esta cofradía tenía un pequeño rebaño de ovejas y, con frecuencia, uno de sus corderos se ofrecía al Niño Dios por Nochebuena en la representación que hacían de la Cordera.
Pero los actores de la Cordera no eran solo, ni siempre, los mismos que los que pertenecían a la cofradía, aunque algunos sí lo fuesen.
La celebración en León durante unos días de varias actividades relacionadas con La Pastorada Leonesa, organizadas por el Instituto Leonés de Cultura, ha servido para recordarme La Cordera de Joarilla y la importancia que tiene y ha tenido en el mantenimiento de esta tradición.
En las conferencias y mesas redondas se habló largo y tendido sobre dicho tema e incluso se presentó el texto de una pastorada recientemente descubierta como la del pueblo de Acebedo.
Y el domingo día 19 se celebró un concierto sobre La Pastorada Leonesa a cargo del grupo vocal e instrumental Alollano, de Zamora, bajo la dirección de Miguel Manzano.
El concierto sirvió de presentación de los dos discos que habían grabado con anterioridad.
Los trece cánticos elegidos e interpretados sirvieron para recordarnos La Cordera y los Pastores de Joarilla, pues, con los debidos arreglos, a cargo de su director, casi todos reflejaban muy bien el modo en que lo hacen los hombres y mujeres del pueblo.
La verdad es que la actividad ha sido importante, pues con ella se deja constancia de la importancia que en alguna época tuvo el teatro popular, en este caso religioso, al representarse los autos relacionados con la Navidad y los Reyes.

martes, 21 de diciembre de 2010

El Nacimiento.


Nacimiento o Belén en Joarilla de las Matas. Año 2006. Esta colocado junto a la escalera por la que se sube al coro de la iglesia.

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Portal del Belén o Nacimiento de Joarilla. Año 2006.
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Imagen del Niño Jesús que se adoraba en la iglesia de Joarilla los días de Nochebuena, Navidad, Año Nuevo y Reyes.
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Cuando se acercaba la Navidad, en la iglesia de Jorilla, como en casi todos los pueblos, se colocaba un Belén. Lo curioso es que se decía “poner el Nacimiento”. Y se contaba con amplia colaboración, sobre todo de los niños, que se lo pasaban muy bien.
El lugar indicado era al lado del altar mayor, para que pudiera ser visto por los asistentes a los distintos actos religiosos. Y no faltaban, como en ocurre en todos los belenes, aparte de la escena principal, (Jesús Niño, María, José, el buey y la mula, todos en el portal), otros motivos que servían para recordar mejor el acontecimiento: el anuncio del ángel desde un árbol a los pastores, el palacio de Herodes, casas de Belén hechas de corcho, escenas de la vida y costumbres de los vecinos, animales diversos por los prados o en sus establos: cerdos, gallinas, burros, patos, etc.
Para hacer el río, a falta del papel albal, de uso tan frecuente hoy día, se utilizaba el papel plateado que envolvía las tabletas de chocolate; los caminos se señalizaban con arena; para los montes se buscaban piedras y musgo, que también servía para los prados; y la nieve de las montañas se simulaba con harina o cal.
Sobre el portal destacaba la estrella que serviría de señal para los Reyes Magos. Por cierto que, mientras las demás figuras ocupaban siempre el mismo lugar durante todos los días de la Navidad, las de los Reyes iban cambiando de sitio, como que caminasen, pues veíamos que cada día estaban más cerca del portal, a medida que se acercaba su fiesta, tan esperada sobre todo por los niños. Y es que alguien se encargaba de mover a los camellos con los reyes y a sus pajes, para una mayor sensación y disfrute de todos.
Ante el Nacimiento se cantaban villancicos casi todos lo días festivos: Nochebuena, Navidad, Año Nuevo y, por supuesto, Reyes. Y, además, a partir de la Nochebuena todos los días se adoraba al Niño, obsequiándole con piñones, nueces, avellanas y también con monedas. Todo ello eran donativos para la iglesia.
Para el acto de la adoración, el sacerdote, al finalizar la misa, cogía en sus manos la imagen del Niño Jesús que se conserva en la iglesia y que estos días está colocada junto al Nacimiento. Todo el pueblo se acercaba para besarla y ofrecerle algo. Mientras tanto se cantaban los villancicos tradicionales, que eran muy conocidos por todos: Campana sobre campana…Pastores venid, pastores llegad…¡Ay del chiquirritín, metidito entre pajas¡…Pero mira cómo beben los peces en el río... Esta noche es Nochebuena…Dime Niño de quien eres…, etc.
Y los villancicos, acompañados de zambomba, pandereta, pájaro que silba y otros instrumentos, también sonaban con frecuencia por calles y plazas del pueblo durante estos días. E incluso a las puertas de algunas casas a las que se acercaban grupos de niños y niñas para cantar. Sobre todo niñas cuando vivía la maestra Doña Justina, que era la que se preocupaba de enseñárselos, en la escuela, en la iglesia o en su propia casa. Y es que Doña Justina, además de muchas otras cosas, sabía música, y cantaba muy bien. Al llegar la Navidad colaboraba como nadie en todas las celebraciones.
La Navidad se celebraba de otra manera, pues otra, y muy distinta, era la forma de vivir y las costumbres de los años 1950-1960, a los que me estoy refiriendo.

sábado, 18 de diciembre de 2010

La imagen. A vista de pájaro.



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Esta foto de Paisajes Españoles, publicada hace ya varios años, nos permite ver el pueblo de Joarilla casi en su totalidad. Tan solo no aparecen las bodegas, ni algunos otros alrededores. Pero es suficiente para que los que viven en el pueblo y los joarillenses que residen fuera, puedan recordar calles, plazas, casas, edificios públicos, etc. y pasar un rato localizando los diversos lugares que aparecen en la imagen.
En la parte baja vemos el puente, la alameda y lo que era la antigua fábrica de alcoholes. Un poco más arriba, las calles de La Fragua, El Puente y El Chopo. Al lado de esta el Trébano, esa pequeña zona de arboleda y vegetación. Y, junto al trébano, las ruinas del palomar de D. Pompeyo.
Más al centro del pueblo destaca la iglesia con su torre mudejar, no lejos estan los lavaderos, hoy ya desaparecidos, y el dificio antiguo del Ayuntamiento.
Se distingue también la plaza Mayor con los jardines que había, y las calles de El Cristo y Mayor, con el depósito del agua en la parte de arriba.
A la izquierda de la imagen esta la calle de La Fuente, y Valdelafuente, con el palomar circular y la huerta de la familia de Victor el hijo de D. Florencio, el médico. Y en la pate superior las Eras y tierras y tierras, unas sembradas y otras en barbecho, atravesadas por algunos caminos como el de Izagre.
Además de lo que se ve, la imagen nos puede sugerir y recordar muchas otras cosas referidas a vivencias, sentimientos o emociones. Pero esto es una cosa más personal y distinta en cada uno de los que contemplen la fotografía.

lunes, 13 de diciembre de 2010

"Que santa Lucía te conserve la vista"


Retablo del Cristo del Amparo. Junto a él, en la parte baja, la imagen de santa Lucía.

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Imagen de santa Lucía en la iglesia de Joarilla de las Matas.
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Cuando llegaba el 13 de diciembre, festividad de santa Lucía, muchas personas en Joarilla, se acordaban de este refrán. Y es que en la iglesia hay una imagen de la santa, que está colocada junto al retablo del Cristo del Amparo y que, tal vez, proceda de una donación realizada por algún devoto del mismo pueblo. Y en este día algunas personas asistían a la santa misa y le rezaban de modo especial a la santa, pidiéndole protección y salud para sus ojos.
Antiguamente, más que en la actualidad, existía una gran tradición religiosa en torno a los santos, santas y vírgenes Se les invocaba en caso de necesidades, no solamente espirituales, sino también materiales. Además ocurre que, en el santoral, los hay para todo. No hay oficio o profesión, trabajo u ocupación, sin su patrono o protector, ni hay enfermedad, desgracia o necesidad que no pueda ser atendida por alguno. Creyentes y no creyentes visitan santuarios y ermitas y piden su ayuda. E incluso confían en ellos, como si de médicos o curanderos se tratase. Y no se pierden la tradición o fiesta que se organice en su día.
A Santa Lucía se le invoca y es protectora de todo lo relacionado con los ojos, con la visión. Es creencia popular que atiende y se la considera patrona de:
-las modistas, bordadoras, colchoneros, tejedores y todos aquellos que en su trabajo o actividad necesitan gozar de una buena vista.
-los oculistas, que se dedican a la curación de los ojos o de cualquier enfermedad relacionada con ellos.
-los ciegos, que por nacimiento o por otro motivo han perdido la visión.
-los electricistas, cuyo oficio tiene que ver con la luz, aunque sea industrial. Para ellos es como la Virgen de la Luz.
Esta doncella, de ilustre familia siracusana (Sicilia), que rehusó el matrimonio y distribuyó sus bienes entre los pobres, murió como mártir, victima de la persecución del emperador Diocleciano, en el año 304. La atraviesan la garganta con una espada al no conseguir que muriese en la hoguera, además de otros padecimientos
Se la representa con túnica y manto romano, larga cabellera y corona de flores. Como atributo personal, lleva en sus manos, además de la palma del martirio, un platillo o pequeña copa con dos ojos. No se habla en la Leyenda Dorada, ni en otras fuentes, del tormento de sacarle los ojos. Es un episodio tardío de la leyenda que no aparece hasta el el siglo XIV. Y tal vez este atributo tenga que ver con su propio nombre latino lux (luz). De hecho en algunos países cristianos se la representa también con una lámpara o linterna encendida. Y en la Europa del Norte, el día de su fiesta, jóvenes coronadas de cirios anuncian la cercanía del solsticio de invierno. De su proximidad e importancia nos da fe y lo confirma el refranero, que muchos conocen y hasta conceden credibilidad, cuando dice que: “Santa Lucía es el más corto de los días” o que “Por Santa Lucía mengua la noche y crece el día”, aunque se complete añadiendo que “ni creció ni menguó hasta que el Niño Dios nació”.
Que el nombre de Lucía viene de luz (lux) es un hecho cierto. Como lo es, el que la luz es bella de por sí, y resulta bella para los ojos que la contemplan. La luz deleita a la vista y se refleja en los objetos, sin que nada de ellos se le pegue, por inmundo que sea.
Acertado nombre elegido para esta mujer romana cuya vida, según la leyenda, transcurrió entre su belleza, su virginidad, su caridad y sobre todo su continuo caminar por la senda del servicio divino sin detención y negligencia. No nos extraña, pues, que todos aquellos para quienes la luz sea un término familiar, porque la necesitan y utilizan en su trabajo, o la producen para los demás, o quienes por profesión curen y cuiden la vista, tengan a esta santa por patrona. Y tampoco nos extraña que se considere a los ojos, que la ven, como el mejor símbolo o atributo de ella.