domingo, 1 de mayo de 2011

Mes de Mayo, mes de las flores.


La Inmaculada, era la única imagen que se colocada en el monumento que cubría el retablo mayor o central de la iglesia durante el mes de mayo.

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Grupo de jóvenes delante del altar mayor con el monumento a la Inmaculada detrás de ellas.

Se encargaban de su colocación, y de otros actos religiosos durante el mes de mayo.


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Mayo es el mes más importante de la primavera. Y, en realidad, es cuando las flores están en pleno vigor. Desde el punto de vista religioso, antiguamente, se le denominaba el mes de María, pues gran parte del culto se centraba en torno a la Virgen. Y en Joarilla, como en otros pueblos, todos los días del mes, por la tarde, se cantaba lo que se denominaba “las flores a María”. A los actos acudían casi todos los vecinos y no podían faltar las Hijas de María, una especie de asociación religiosa juvenil femenina, así conocida y en la que participaban y a la que pertenecían todas las jóvenes.
Ellas eran la que se encargaban de los rezos y cánticos de las “flores a María” y también de todo lo relacionado con la Inmaculada a lo largo del año.
Antes de comenzar este mes colocaban el monumento delante del retablo mayor o central de la iglesia: Una amplia tela blanca y azul, con estrellas doradas, cubría el retablo mayor de la iglesia. En el ángulo superior de la misma una gran corona y, en la parte inferior y central, sobre el altar, la imagen de la Inmaculada, rodeada de flores, como se puede apreciar en la imagen.
Las flores a María eran un conjunto de rezos, oraciones, ruegos y peticiones a ella dirigidas. Y no faltaban algunos cánticos populares muy conocidos por todos los asistentes a los actos que se celebraban. Uno de ellos era el siguiente:
Venid y vamos todos
con flores a porfía,
con flores a María
que Madre nuestra es
(bis).

De nuevo aquí nos tienes,
purísima doncella,
más que la luna bella,
postrados a tus pies.

Venid, venid,
venid y vamos todos,
venid, venid,
que Madre nuestra es.

domingo, 17 de abril de 2011

Las Estaciones del Via Crucis en Joarilla.

Sexta estación: la Verónica enjuga el rostro de Jesús. ------------------------------------------------------



Duodécima estación: Jesús es bajado de la Cruz.




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Decimo cuarta estación: Jesús es colocado en el sepulcro.




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Ermita del Cristo del Humilladero, en la que se encuentran, en la actualidad, los cuadros-estaciones del Via Crucis.




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Cruz de Via Crucis en una calle de Moratones de Vidriales (Zamora).




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Cruz, representando a la sexta estación del Via Crucis, a las afueras de Ayoó de Vidriales, pueblo de la provincia de Zamora, en la comarca de Benavente.




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Cruz de Via Crucis en la pared de una calle de Uña de Quintana (Zamora).




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Casa de tapial que conserva las tres cruces del Via Crucis. en Molezuelas de la Carballeda (Zamora).




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Antiguamente todos los días de la Cuaresma se celebraba el Via Crucis. Era un acto religioso normal, lo mismo que el rezo del rosario todos los días del año. Y la verdad es que asistía mucha gente, a pesar de su duración. E incluso lo vivían con fervor. Quien lo dirigía y la gente que asistía se arrodillaba delante de cada una de las catorce estaciones y rezaban y cantaban lo apropiado para cada momento.


Siempre me llamaron la atención los cuadros que representan las estaciones o distintos momentos o escenas de la Pasión de Cristo. Y después de ver muchos de ellos, por los más diversos pueblos y ciudades, he comprobado que los de Joarilla son bastante antiguos e importantes desde el punto de vista artístico.


Se trata de unos grabados, en blanco y negro, cuyas escenas están cargadas de realismo y con muchos detalles. Están enmarcados con madera, y el cristal que tienen sobre el grabado ha permitido una mejor conservación. En la parte superior hay una cruz, también de madera, sobre la que, en números romanos, se indica la estación de que se trata.


Los cuadros se encuentran en la actualidad en la ermita, aunque tampoco estarían mal en la iglesia adornando las paredes de la misma, aunque ahora no se celebre este acto religiosos con tanta frecuencia.


Algunos días de la Semana Santa, sobre todo el Domingo de Ramos y el Viernes Santo el Via Crucis tenía lugar por las calles del pueblo que van desde la plaza de la iglesia hasta la ermita del Bendito Cristo del Humilladero. Se pasaba por la calle y plaza de la escuela y por la calle de Las Cruces. Esta calle tiene su nombre precisamente porque en ella se colocaban cruces, las correspondientes a las catorce estaciones. El cura, sacristán, monaguillos y demás acompañantes, se detenían delante de cada una de ellas para hacer los rezos y también los cánticos apropiados para cada momento.


Porque de una a otra estación se solía cantar el Perdona a tu pueblo, Señor,/perdona a tu pueblo, perdónale, Señor. O este otro: Amante, Jesús mío,/ ¡oh¡ cuánto te ofendí:/ perdona mi extravío/ y ten piedad de mí…


A veces el Via Crucis era solamente cantado, pues los vecinos de Joarilla conocían el texto de una versión antigua y popular, que gustaba e impresionaba mucho a todos. Como ejemplo he aquí el de la primera estación:


Acompaña a tu Dios, alma mía,


cual vil asesino llevado ante el juez.


Y al autor de la vida contempla


por ti condenado a muerte cruel.


Dulce Redentor,


para mi era esa pena de muerte.


Ya lloro mis culpas y os pido perdón.


¡Madre afligida, que penando vas,


logradnos la gracia


de nunca pecar¡


Como este, e incluso más llamativos, sensibles e impresionantes, son los textos de las demás estaciones. Y es que en aquel tiempo, años cincuenta y sesenta del pasado siglo, predominaba lo religioso en toda España. En las misiones, Via Crucis, sermones, etc. el lenguaje empleado era duro y exigente con los creyentes. Y es que todavía estaban lejos la cultura, el progreso, y las libertades de pensar, sentir y actuar de los ciudadanos.

viernes, 15 de abril de 2011

De Joarilla a Monasterio de Vega.

Iglesia parroquial de san Andrés de Monasterio de Vega. Al lado el edificio del antiguo monasterio benedictino. -------------------------------------------------------

Una parte del edificio-residencia de las momjas del antiguo monasterio benedictino de Monasterio de Vega.


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En la imagen residencia, iglesia y parte del muro de la huerta del monasterio.


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El antiguo monasterio de monjas contaba con una extensa huerta.


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Ábside de la iglesia del monasterio benedictino. En primer término la entrada a la huerta.


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Edificio que alberga el Centro de Interpretación de la Avifauna, en Monasterio de Vega.


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Antes, para ir a Monasterio desde Joarilla, se cogía el camino de tierra que nos llevaba hasta la Dehesa y al llegar a este lugar por otro camino, también de tierra, se llegaba al pueblo, una vez pasado el puente sobre el río Cea. Caminos, en principio, estrechos y con barro y agua en tiempo de lluvias. Después, un poco mejores, al llegar la concentración parcelaria, pero siempre con dificultades y problemas, sobre todo para los coches.

En la actualidad, el mejor modo de llegar es por la carretera de Melgar de Abajo. A pocos kilómetros, dirección Mayorga, nos encontraremos con el pueblo. A la entrada y a la derecha, lo primero que vemos son los edificios, algunos ruinosos, del antiguo monasterio benedictino, el edificio principal y la amplia huerta de que disponían las monjas.

Pero ya hace muchos años que se vendió y todo pasó a manos privadas. Se decía en Joarilla que quien lo compró era propietario de casi todas las tierras y gran parte de los edificios de este pequeño pueblo. Sea lo que fuese la realidad era que el 90 por ciento de las familias vivían y trabajaban en sus fincas y propiedades. Pero en el pueblo había más actividad que ahora, y también más población.

En Joarilla todos sabían cosas sobre las monjas de Monasterio, pero nadie se imaginaba ni conocía que el nombre del pueblo se debe a la existencia, ya desde el siglo X, de un convento benedictino en dicho lugar, dedicado en principio a san Andrés y a san Cristóbal. Después en el siglo XIII ya pasó a las monjas benedictinas.

El nombre de Vega, parece ser que hace referencia a una ermita, ya desaparecida, dedicada a la Virgen de la Serrana, que estaba en el lugar del antiguo monasterio, no lejos de la vega del río Cea.

Los edificios actuales, de ladrillo y tapial fueron construidos en el siglo XVI. Algunos de ellos se encuentran abandonados y en estado ruinoso.

Casi pegada al monasterio está la iglesia parroquial dedicada a san Andrés con torre mudéjar. En el interior conserva bellos retablos e imágenes de san Andrés, san Roque y otras de los siglos XVI y XVII.

El pueblo mantiene algunas casas de adobe y tapial, pero la mayor parte han sido ya restauradas con los nuevos materiales de construcción, el cemento y el ladrillo. Muchas de ellas preparadas para los fines de semana y las vacaciones, pues gran parte de sus habitantes vive o residen fuera, por razones de trabajo u otros motivos.

Agrada a todos regresar al pueblo y disfrutar del sol y del aire limpio. Y también del paisaje, hacia el sur, el de Tierra de Campos y, hacia el norte, el de la amplia vega del Cea, verde en primavera debido a los cultivos del regadío, y seca y agostada durante el verano. Y, si se mira aún más a lo lejos, desde los alto del pueblo, se puede divisar la extensa paramera de una parte de la comarca de Sahagún con varios pueblos situados junto a valles o laderas, uno de ellos Joarilla con su torre, también mudéjar, y la más alta de toda la comarca.

Monasterio también tiene algo que ofrecer a sus visitantes, además de tranquilidad, sol y buen paisaje de vega y tierras llanas. Y es que, desde hace varios años, existe un Centro de Interpretación de la Avifauna, de interés para todos, pues todos tenemos que respetar y valorar lo que tiene que ver con la naturaleza y el medio ambiente.

viernes, 8 de abril de 2011

De Joarilla a Melgar de Arriba.

Mapa de la zona norte de Valladolid con los pueblos de la comarca. ----------------------------------------------------


Edificio del Ayuntamiento de Melgar de Arriba con la fachada de ladrillo y reloj sobre el tejado.


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Iglesia de san Miguel, de grandes dimensiones y a las afueras de pueblo.


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El depósito del agua oculta la importante torre de la iglesia de Santiago de Melgar de Arriba.


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Restos de las naves de la antigua iglesia de Santiago.


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Palomares, al sur de Melgar de Arriba, en medio de sembrados, y ya en las llanuras de la Tierra de Campos.


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Dulces y pan de Melgar de Arriba en una Feria de Mayorga de Campos.


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Antiguamente el viaje se hacía por Valdespino, pues la distancia era más corta. No se contaba con la carretera de Melgar de Abajo. Ahora se va, con más facilidad, pasando por este pueblo, aunque haya que recorrer algún kilómetro más.

Melgar de Arriba está más cerca de Sahagún y es, o era, uno de los pueblos más importantes de esta comarca del norte de Valladolid, junto al río Cea y en donde comienza ya la Tierra de Campos.

Su población, como la de casi todos los pueblos próximos ha ido también disminuyendo. Son muchos los que se fueron a trabajar a Valladolid y a otros lugares de España.

Conserva casas de adobe o tapial y también de ladrillo, algunas de ellas como señoriales. Y es que sus propietarios poseían y cultivaban grandes extensiones de terreno a uno y otro lado del Cea. Eran aquellas familias de las que se decía que eran “ricas” o los “ricos del pueblo” porque tenían muchas tierras, gran casa y amplias y variadas dependencias agrícolas. En todos los pueblos las había y muchos vecinos trabajaban para ellos como jornaleros.

Al llegar a Melgar de Arriba desde Sahagún vemos, a la izquierda, la iglesia de san Miguel, de gran tamaño y con importante retablo gótico. Y al recorrer las calles del pueblo, una de ellas nos conduce hasta las ruinas de la iglesia de Santiago, edificio mudéjar del siglo XV, y de la que sólo se conserva, restaurada, la torre del campanario. Desde este lugar elevado se divisa el río Cea y toda la paramera cercana a Sahagún con muchos pueblos, más o menos lejos, entre ellos Joarilla. Este Melgar dispone de algunos servicios más que el de Abajo. También destaca por sus fiestas sobre todo la de san Miguel. Y desde hace años algunos vecinos emprendedores han conseguido que su pueblo sea famoso y se conozca un poco más por la elaboración de dulces, y también de quesos artesanales, que muchos comarcanos han degustado.

domingo, 3 de abril de 2011

La imagen. El Rincón de Suintila.

Antiguo Rincón de Suintila o solana de la señora Anastasia, hoy construcciones de ladrillo. -------------------------------------------------

Calle Mayor hacia arriba. A la derecha el rincón de Suintila.


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Esta imagen, totalmente cambiada por el paso del tiempo y el progreso, se corresponde con el lugar que los vecinos del pueblo llamábamos rincón de Suintila. Y es que allí vivían Suintila, Miguel y sus hijos. Pero también tenían su casa mis abuelos Sixto y Anastasia, de feliz y añorado recuerdo. De hecho algunos también denominaban al lugar ‘la solana de la señora Anastasia’. El adobe o tapial, con ventanas o ventanucos enrejados en las paredes y con chimeneas sobre los tejados, ha sido sustituido por los ladrillos y el cemento, más de acuerdo con los tiempos actuales. (La foto “recuerdo” es distinta. Si alguno tuviese una imagen real antigua que nos la envíe para ver la diferencia).

En el rincón de Suintila se tomaba el sol por la mañana y la sombra por la tarde. Y en muchas ocasiones algunos vecinos se resguardan de vientos fuertes y fríos. Era un lugar como otros del pueblo en el que siempre había gente, unos pasando el rato hablando entre ellos, y otros, sobre todo las mujeres, que allí cosían, tejían, o se divertían jugando a las cartas sentadas en torno a una mesa.

Los niños y jóvenes jugaban en la calle, o junto al lugar, y en algunos momentos se acurrucaban en grupo en el mismo ángulo del rincón y se pasaban horas contando cosas ocurridas en el pueblo o en los pueblos próximos, o cuentos y leyendas que ellos habían escuchado con anterioridad. Y las sesiones podían durar hasta muy entrada la noche, con lo que la admiración o expectación ante el relato podía ser mucho mayor, si los temas tratados o contados tenían que ver con muertos, ladrones, brujas, etc.

El pavimento de la calle era el natural, de tierra que, si llovía, se convertía en barro. Y había aceras solamente a la entrada de algunas casas, no de todas. Cuando esto ocurría y el tiempo no lo permitía, el rincón estaba casi siempre vacío, y a la espera.

También en la actualidad se encuentra casi siempre sólo. Pero no a causa del mal tiempo, ni de las lluvias, etc., sino porque viven pocas personas en la calle y en el pueblo. Además, aunque no fuese así, son otras las distracciones o formas de entretenerse: bares, televisión, ordenador, bicicleta, viajes, etc.

Pero el rincón de Suintila o la solana de la señora Anastasia allí siguen, en la calle Mayor de Joarilla y no lejos de la Plaza. Ahora con la calle asfaltada, las casas de ladrillo con cemento y con aceras, fruto de un mayor progreso y bienestar. Pero falta el sabor antiguo y tradicional del lugar, y la sencillez de las personas que entonces lo habitaban en paz y con tranquilidad: Suintila y Miguel con sus hijos, lo mismo que Rafael y María. La señora Ángela y Clara, y, por supuesto, los abuelos Sixto y Anastasia con algunos de sus nietos.

viernes, 25 de marzo de 2011

De Joarilla a Melgar de Abajo.


A la izquierda de la ermita cogeremos la carretera que nos llevará hasta Melgar de Abajo.

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En las Eras, lugar dedicado, antes, solamente para trillar, se han construido casas, naves para recoger los aperos, y granjas de ovejas y de vacas.
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Una de las naves que se ven, cerca de la carretera de Melgar.
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Siguiendo la carretera dejamos a la derecha el camino que conducía a la Caperuza.
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Y, un poco más adelante, a la izquierda y a lo lejos, vemos la caseta y finca de Valdecea.
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Pasaremos el pequeño puente sobre el Arroyo de la Vega.
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Y al fondo y muy cerca ya, el pueblo de Melgar de Abajo.
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Y, en Melgar, desde su altura, se ve a lo lejos Joartilla, que destaca por su torre alta y mudejar.
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Melgar de Abajo, uno de los pueblos al otro lado del río Cea y donde comienza ya la Tierra de Campos, se encuentra muy cerca de Joarilla. Aunque pertenece a la provincia de Valladolid es muy visitado, junto con Melgar de Arriba, que está un poco más hacia el este, pero en la mima meseta, al lado del río.
Y es que desde hace ya varios años desde Joarilla a Melgar hay una pequeña carretera, estrecha, y a veces maltrecha, que invita a circular por ella hacia Mayorga, Valderas y Valladolid.
Los Melgares son pueblos con mucha historia y conservan iglesias antiguas de ladrillo y algunos otros edificios de importancia. Al estar en lugar elevado se divisan a lo lejos desde muchos kilómetros a la redonda.
Para ir desde Joarilla a Melgar de Abajo cogemos la carretera que parte de la Plazuela de la Ermita del Humilladero. Dejamos, a la derecha, las Eras, hoy con algunos edificios construidos en ellas, destinados a guardar maquinaria o a granjas de oveja o de vacas. y, a la izquierda, tierras sembradas, o en barbecho, con algún palomar, el valle o prado de abajo, roturado en parte. Al fondo, en una elevación, se divisa Valdecea, con la casa y los árboles que la rodean. La palabra Valde no otra cosa indica que el valle, que se encuentra al lado y que llega hasta el mismo río Cea.
Antes de llegar a Melgar podemos ver una plantación de viñedo, amplia y moderna, “Melgarejo”, que se convertirá, no tardando, en una referencia más de calidad para el vino rosado de la zona, vino que, en Joarilla, siempre se denominó el “clarete”. Incluso fuera de la provincia se conocía como el “clarete leonés”.
Poco después pasaremos por el pequeño puente sobre el “Arroyo de la Vega”, arroyo, ahora siempre con agua, pero que, antiguamente, solamente se la veía correr cuando se desencadenaba alguna tormenta con abundantes lluvias.
Antes de llegar al pueblo de Melgar atravesaremos la “zamorana”, cañada así conocida y denominada por todos, y, después, el río, rico en agua y con riberas cargadas de abundante vegetación. Y es que desde que los canales y acequias para los regadíos se han puesto en marcha, el rico y apreciado tesoro, como es el agua, está más al alcance y al servicio de todos.
Al subir al pueblo y echar la vista atrás podemos contemplar a lo lejos Joarilla: su torre que destaca sobre los demás edificios, los campos sembrados o en barbecho, viñedos y valles, algunos árboles en medio las tierras de pan y vino dar o llevar, los caminos que desde distintos pagos conducen hasta el pueblo, y también la carretera por la que hemos llegado desde Joarilla a Melgar de Abajo.

sábado, 19 de marzo de 2011

De Joarilla a Valdespino Vaca.



Desde la calle de El Puente nos dirigimos a Valdespino y a Sahagún.

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A la izquierda dejamos la fuente de El Chopo.
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Y lo que queda del edificio de la antigua fábarica de alcoholes y aguardientes.
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En este lugar había una importante huerta protegida por tapias a su alrededor.
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A la derecha dejamos las bodegas, o al menos una parte de ellas.
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Iglesia de Valdespino, cuyo pórtico da a la Plaza del pueblo.
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El ábside de la iglesia es de ladrillo y cuadrado, como los de las iglesias de Joarilla y de San Miguel.
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Aún conservan en Valdespino el antiguo frontón de pelota, deporte muy practicado antiguamente en toda la comarca.
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Palomar de adobe y tapial, con tronera reparada con ladrillos, en el que todavía siguen habitando las palomas. Ojalá que por muchos años.
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Con Valdespino Vaca, pueblo también perteneciente al Ayuntamiento de Joarilla, nos encontramos muy pronto, cuando nos dirigimos a Sahagún, el centro comarcal. Para algunos es también un paseo agradable, aunque el paisaje sean tierras sembradas o en barbecho, viñas, valles con algunas choperas, pueblos en el horizonte, etc.
Al salir de Joarilla y pasar el puente sobre el Reguero, dejamos a la izquierda la fuente de El Chopo, ahora reparada y con buen aspecto, lo que queda de la antigua fábrica de alcoholes y del huerto que había a continuación. Y a la derecha quedan los Manaderos y la Alameda, lugares muy recordados por los mayores y también por los más jóvenes.
Y, después de pasar las bodegas que se encuentran a uno y otro lado de la carretera y el valle y puente de Valdepalacio, ya desde el alto, podemos ver a lo lejos, además de Valdespino, Valdecea, Melgar de Abajo y de Arriba, Gordaliza del Pino, Vallecillo, San Miguel y hasta Villeza. Esto es lo que, de positivo, entre otras cosas, nos ofrecen las tierras llanas o con pocas elevaciones.
Al llegar a Valdespino, nos sorprenderán bandadas de palomas revoloteando sobre los palomares que se ven muy cerca. Si seguimos por la carretera, que atraviesa el pueblo, por una calle, a la izquierda, podemos acercarnos a la Plaza en la que encuentra la iglesia y el edificio que antiguamente eran las escuelas, hoy dedicado a otros menesteres. También en la Plaza hay una fuente.
Siguiendo en dirección a Sahagún, aún tenemos que pasar sobre otro puente, sobre otro Reguero, de otro valle, en este caso procedente de la parte de Gordaliza del Pino.
Y, a la salida del pueblo, vemos que sigue en pie el antiguo frontón para el juego de la pelota y, de nuevo nos despide un bonito palomar, en proceso de deterioro, pero en el que las palomas siguen habitando. Ellas, aunque no saben de ruinas ni destrucciones, sí merecen un respeto. Por eso desearían que su palomar siguiera en pie por mucho más tiempo. Pero esto es cosa de los hombres que saben y valoran muy bien el patrimonio arquitectónico y respetan las construcciones típicas y tradicionales que hay en muchos pueblos de Castilla y León, y también en Valdespino.